Tras nueve meses gobernando
muchas de las principales capitales, tales como Madrid, Valencia, Barcelona,
Zaragoza, Cádiz o La Coruña, tenemos pruebas suficientes para afirmar, que las
promesas de cambio y regeneración con las que llegó, Podemos y sus afines, al
poder municipal han degenerado en una gran estafa.
Pues es una gran estafa,
llegar al poder con la vitola de “ayuntamientos del cambio” lanzando la idea
del “empoderamiento del pueblo”, y terminar siendo desastrosos gestores
enfermos de sectarismo obsesionados por imponer a sus vecinos sus parámetros
ideológicos, olvidando por completo el municipalismo auténtico, que no es otro,
que intentar dar solución a los problemas de sus respectivos vecinos.
Para Podemos, y lo han
demostrado con creces, la prioridad no son las personas, sino recuperar la
supremacía cultural, su acción política se concentra en los símbolos, en los
gestos, en los slogans, en las redes sociales. Para ellos, la política es
simplemente un plató.
Todos ellos han incumplido
sus promesas a los colectivos más vulnerables ¿os acordáis de eso de parar los
desahucios?, superan a los de “la casta” en contratar a dedo a sus amiguetes y
paralizan los grandes proyectos de inversiones en sus respectivas ciudades. Es
evidente, que en Podemos carecen de modelo de ciudad.
Los españoles votaron por
el cambio, sí, pero por un cambio a mejor.
Soy de los que en el pasado
cercano, tenía cierta comprensión hacia aquellos que decidieron votar a
Podemos, pues entendía que eso era consecuencia de su frustración al ver que la
sociedad no les ofrecía ninguna expectativa de futuro. A fecha de hoy, y con la
información que se tiene, esa comprensión ha desaparecido en mí, pues entiendo
que tras lo que se conoce, votar a Podemos es la peor opción posible.
