Tengo que reconocer, que me indignaron muchísimo las declaraciones del presidente vasco, Íñigo Urkullu (PNV), acusando a Madrid de competencia desleal por bajar los impuestos. El que acusa a Madrid de hacer dumping fiscal y lo considera un agravio, dirige una Comunidad que disfruta de un régimen fiscal y financiero, denominado “cupo vasco”. Ese “cupo” le permite al gobierno vasco gastar un 62% más que la Comunidad de Madrid.
El País Vasco y Navarra, al disfrutar de privilegios fiscales, no contribuyen a la caja común de solidaridad interautonómica, a lo que sí están obligadas otras 14 CCAA. Nunca debemos olvidar que, en 2017, Rajoy mejoró el cupo vasco a cambio de que el PNV le aprobara los PGE, eso sí, a continuación, el PNV apoyó la moción de Sánchez y echó a Rajoy de La Moncloa. Una pena que PP y PSOE se parezcan en demasiadas cosas en su manera de actuar desde el poder.
Los privilegios fiscales de País Vasco y Navarra, atentan contra el principio de igualdad que debe regir entre todos los españoles, pues sus ciudadanos reciben mejores servicios públicos que los de las demás CCAA, pagando menos. Alguien debería explicarnos como semejante injusticia se coló en la Constitución del 78.
En el País Vasco, las diputaciones forales son las que recaudan, y pagan anualmente una parte, el cupo, para compensar al Estado por los servicios públicos que les presta. En el resto de CCAA, el Estado recauda y les envía una parte a ellas para financiar parte de sus presupuestos autonómicos.
Resumiendo, en Madrid se pagan menos impuestos porque se gestiona mejor y se atraen la mayoría de las inversiones, por ello, Madrid es la Comunidad que más contribuye a la caja común de solidaridad interautonómica. Las críticas injustas, sobran.