Mantener la libre
circulación de personas dentro de la UE en las actuales circunstancias es una
barbaridad y así están empezándolo a ver cada vez más gobiernos. Angela Merkel
ha pasado, de querer aceptar a todo el que viniera, para así contentar a los
socialdemócratas, a poner fuertes controles fronterizos. Sus palabras tuvieron
efecto llamada y fue una gran irresponsabilidad.
La Unión Europea ha
fracasado estrepitosamente en el intento de llegar a un acuerdo de consenso
para abordar la crisis de los refugiados, para no salirse de lo políticamente
correcto casi todos los países del bloque duro prefieren no decir lo que
piensan en público.
Ni Europa puede asimilar lo
que se le está viniendo encima, ni por supuesto lo que queda por venir. Pero es
que Europa ni siquiera podía permitirse lo que tenía dentro antes de que esta
crisis estallara.
¿Qué porcentaje de los que
ahora pretenden llegar para quedarse van a encontrar trabajo en Europa? ¿Sabéis
que tres de cada cuatro musulmanes de los que ya residen en Europa viven
exclusivamente de los subsidios? ¿Sabéis el costo que eso significa para
nuestra “sociedad del bienestar”? ¿Sabéis el perjuicio que sufrimos los
europeos por esta situación?
Para cada vez más europeos,
es evidente que desde hace décadas se está produciendo una invasión silenciosa
de Europa, ahora parece que los que la dirigen han decidido acelerarla
aprovechando la sensiblería europea ¿o alguien piensa que de forma espontánea
cientos de miles de personas deciden migrar en el mismo momento?
¿No os parece extraño que
los países árabes del Golfo Pérsico, que disponen, de medios y de dinero de
sobra para acoger a millones de refugiados, no hayan acogido a ninguno?
Schengen era posible en
circunstancias normales, circunstancias que nunca se volverán a repetir. Por
seguridad, las fronteras deben volver.
Si se acoge a refugiados,
debe hacerse con las máximas garantías y poniendo todos los filtros que sean
necesarios, no podemos consentir que se nos cuelen, ni terroristas ni personas
poco recomendables. Y si los acogemos, nunca en ciudades donde forman guetos y
vivan del subsidio permanente, en zonas rurales que se están despoblando donde
con su trabajo diario puedan sacar adelante a sus familias, y por supuesto,
disfrutando de todos los servicios básicos.
