Nos decía el Partido Popular,
que tenía 850.000 afiliados, y a las primeras de cambio, en cuanto ha habido
oportunidad de conocerse la verdad, su gran mentira ha quedado al descubierto.
Y que conste, que soy de los que piensan, que los demás están en una situación
parecida.
Teniendo en cuenta el número
de cargos públicos que tiene el PP, parece que esos escasos 67.000 afiliados,
es decir, el 7,6% que podrán votar en sus primarias, son en su mayoría los que
ganan dinero con la política. Lo curioso es, que ni siquiera ellos decidirán,
pues luego entran en juego los compromisarios, y los que conocemos el sistema
sabemos, que esa segunda fase es super opaca, pues podría darse el caso, de que
el claro vencedor de los afiliados, de que el elegido por ellos, no llegara a
la presidencia del partido. Espero que eso no ocurra, pues causaría un daño
irreparable de su ya vapuleada imagen ante la sociedad.
Lo que se desprende de todo
esto es, que unos partidos que deberían financiarse, solo a través de las
cuotas de sus afiliados, ni siquiera se preocupan de cobrárselas, a sabiendas de
que van a recibir suculentas cantidades de dinero público. Y eso, sin contar
con los créditos de entidades bancarias, esos que en el pasado nunca pagaban y
hasta se llegaban a condonar, y que actualmente, como está mal visto, los
banqueros, dejan el expediente del partido moroso en un cajón y nunca ejecutan,
de esa manera siempre tienen a nuestros políticos cogidos por sus partes y
gobernando para ellos.
Que un partido, pida un
crédito, no lo pague, y no se le reclame, es un caso claro de financiación
ilegal, pues acude a las elecciones dopado al disfrutar de una financiación a
la que otras formaciones más pequeñas no tienen acceso.
