Ahora mismo, se está
celebrando el Pleno del Congreso en el que se votará la nueva prórroga del
Estado de Alarma. Ya sabemos que, Inés Arrimadas, que Ciudadanos, le dará sus
votos al Frente Popular y traicionará de nuevo a sus votantes, una de sus
últimas traiciones antes de su desaparición.

La actitud de Pablo Casado y
del Partido Popular en lo referente a apoyar o no la nueva prórroga del Estado
de Alarma, sigue siendo desconcertante ¿Van a seguir apoyando y siendo
cómplices de gente en la que no se puede confiar o van a recurrir a una
abstención que sería un si encubierto propio de cobardes?

No se puede confiar en el
plan de desescalada del Gobierno, que ha provocado la gran escalada del virus
en España. Esta nueva etapa sólo puede afrontarla un Gobierno de emergencia
nacional, porque Pedro Sánchez está totalmente deslegitimado y ha perdido el
crédito, tanto ante los españoles, como en el contexto internacional. La nueva
normalidad que propone el Gobierno es simplemente la normalización del caos.

El plan está repleto de
contradicciones, y lo ha estado desde el principio. Pero lo verdaderamente
grave es que el plan de desescalada no es creíble, porque no hay acceso a la
protección necesaria para que podamos salir a las calles. El Gobierno no tiene
los test necesarios para identificar a las personas sanas o enfermas. Y el
presidente sigue siendo el portavoz de la incertidumbre, y por eso, no tendría
que contar con el apoyo de los de Casado. Cada vez que Pedro Sánchez aparece en
televisión, los españoles, lejos de tener respuestas, tienen más preguntas e
incertidumbre, por eso la solución es que el Gobierno dimita y sea sustituido
por otro de emergencia nacional formado por técnicos y apoyado por PSOE, PP y
Vox, que representan un 75% de la Cámara. Si este Gobierno no dimite, Europa
nos dará la espalda.

Sánchez ha mentido a los
españoles, ha ocultado información sobre la epidemia, y además ha querido
mentir a instituciones internacionales en relación con los test, lo que nos
sitúa en el desprestigio internacional. Esa falta de credibilidad internacional
tendrá consecuencias, sobre todo para la financiación de nuestra deuda. Las
mentiras de Sánchez las pagaremos todos los españoles, porque nadie se va a
fiar de nosotros. Lo que dicen los países del norte es que están preocupados,
no tanto por Sánchez como por las propuestas de Podemos, y por eso desconfían
de nosotros. Pablo Iglesias se ha convertido en un obstáculo importante porque
nos quiere llevar a una España bolivariana, con cartillas de racionamiento y
rentas mínimas. Eso sólo se cambia conformando un Gobierno de emergencia
nacional.

La posición del PP es
sorprendente. Verbalmente en sus intervenciones son críticos con del Gobierno,
pero en la práctica le han dado sistemáticamente su apoyo en las prórrogas de
los estados de alarma. Casado ha dicho que no se puede quitar al cirujano en
mitad de la operación, el problema es que no estamos ante un cirujano, sino
ante un “matasanos” que, ha sido el responsable de miles de muertes en España y
de la ruina y la miseria de muchos españoles. Es urgente sustituir a Sánchez y
que en España se constituya ese Gobierno de emergencia nacional, un gobierno
que esté por encima de los intereses de cualquier partido político.

El coronavirus se está usando
como una coartada para hacer avanzar una agenda política social-comunista que
ataca a los ahorradores y a la propiedad privada. Se están vulnerando derechos
fundamentales, y se ha convertido el estado de alarma de facto en un estado de
excepción, lleno de medidas intervencionistas. Este Gobierno quiere convertir a
España en una cárcel chavista. Porque ese es el régimen que admiran. Y de ahí
todas las acciones de la vicepresidencia, que aprovechan el confinamiento y la
incertidumbre para que los ministros comunistas hagan avanzar su agenda
ideológica, atacando la propiedad privada, a los ahorradores, a la monarquía
parlamentaria, y tratando de amordazar a la oposición. Pedro Sánchez es un
personaje sin escrúpulos, de una ambición desmedida, que hará lo que sea para
mantenerse en el poder. Sánchez es un peligro para la vida, la salud, la
economía, y las libertades. Hasta se está multando a los españoles que ejercen
su derecho de portar la bandera nacional.

Es imprescindible, bajar los
impuestos, dar más protagonismo a la sociedad, acabar con el gasto público
ineficiente, y terminar con las subvenciones.

Hay un riesgo cierto de
nacionalización de empresas, hemos oído incluso amenazas a los ahorros de los
españoles. La consorte del vicepresidente, la señora ministra Montero, ha dicho
que su modelo de salida de la crisis es el peronista, es decir, el corralito.
Los españoles tenemos que estar muy preocupados, no ya sólo con la
nacionalización de las empresas, sino con la nacionalización de nuestros
ahorros.

Con Iglesias y sus ministros,
la propiedad privada, nuestras casas y ahorros están en peligro. Ellos creen
que es el momento perfecto para atacar lo que ha dado libertad a la gente. Por
eso hay que estar absolutamente en contra de que haya una renta mínima, de esos
comunistas que quieren personas dependientes y que millones de españoles vivan
de una paguita igualitaria en vez de, de su trabajo.

La política económica que hay
que llevar a cabo es muy sencilla: Hay que bajar los impuestos, dar más
protagonismo a la sociedad, acabar con el gasto público que suponen las
estructuras administrativas improductivas y prescindibles, terminar con las
subvenciones a los partidos políticos, a los sindicatos y a las organizaciones
patronales. Ya se ven las colas en los comedores sociales. El dinero público
tendría que destinarse fundamentalmente a ayudar a las personas que más están
sufriendo, y desviarlo de otros gastos de carácter ideológico como la
emergencia climática, la ideología de género, etc.

Pablo Iglesias dijo que se
hacía cargo de las residencias de ancianos, y los ancianos han muerto abandonados
por el Estado, que ha impedido que las residencias compraran EPIs. Ellos
siempre hacen declaraciones grandilocuentes que no cumplen. Que los comunistas
del Gobierno quieran blindar constitucionalmente las pensiones o cualquier otra
cosa significa que van a destruir el sistema.

Lo del impuesto a las grandes
fortunas es una broma de gente peligrosa que no ha echado ni las cuentas. Con
este tipo de propuestas nos llevan a dónde están sus amigos, a Cuba, a
Venezuela, a Corea o al fracaso comunista y socialista que hay en todos los
países donde se interviene la economía por parte del Estado y se acaba con la
libertad.

¿Por qué tienen, Pablo Casado
y el Partido Popular, tanto miedo a rectificar y coincidir con la posición que
tomaron ya otros, y me refiero a Vox?

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