Desde
que a mediados de la década de los 80, un gobierno del PSOE
presidido por Felipe González, legisló para acabar con la
independencia del Poder Judicial, populares y socialistas, se han ido
alternando en el poder encantados de nombrar y tener maniatados a
quienes en el futuro podrían juzgar sus chanchullos y sus
corrupciones.
Ahora
el PSOE se ha embarcado en una fuerte campaña, de amenazas y
denuncias, contra el Gobierno de Rajoy y contra su Fiscal General,
por los nuevos nombramientos en algunas jefaturas de la Fiscalía.
Los socialistas no han tenido ningún tipo de empacho en calificar
como de purga estos cambios, obviando que Mariano Rajoy ha mantenido
intacta durante cinco años la estructura de mando creada por el
sectario Cándido Conde Pumpido, hombre de confianza de Zapatero.
Zapatero
sí que realizó una brutal purga en la Fiscalía, él la llamó
“reequilibrio ideológico”, defenestrando a ilustres fiscales y
sustituirlos por otros procedentes de la minoritaria, Unión
Progresista de Fiscales.
En
el Ministerio Fiscal, rige la jerarquía y la disciplina, las
indicaciones del Fiscal General siempre han sido, más órdenes que
recomendaciones, por ello, la rebeldía escenificada por fiscales de
Murcia no tiene sentido, y mucho menos lo tienen, las declaraciones
de su destituido fiscal jefe, quien tras ser defenestrado se hace la
víctima, en vez de plasmar esas supuestas presiones por escrito y
por los cauces establecidos cuando tenía el puesto.
La
actual Fiscalía General del Estado ha hecho lo mismo que sus
predecesores, utilizando las competencias que le atribuye nuestro
marco legal. Estamos ante un nuevo ejemplo de esa arrogancia y
superioridad moral que cree tener la izquierda para pretender
dirigir, la Justicia y la Fiscalía, incluso desde la oposición.
En
cambio, el hecho de que a Griñan y a Chaves los juzgue alguien que
fue un alto cargo de la Junta de Andalucía bajo sus mandatos, eso no
les parece criticable, ni siquiera le han pedido que se inhiba. Este
PSOE no puede ser más sectario. Si fuese al revés, seguro que
“montarían el pollo”.
