A estas alturas de la
película pocos dudan de que lo que ha conseguido estos últimos años Mercedes
Alaya a base de tesón, trabajo bien hecho y sacrificio personal, le ha creado
muchos enemigos, tanto en el ámbito político como en el propio mundo judicial.
Pero ella demuestra, día a
día, estar hecha de una pasta distinta a la del resto de los mortales y sigue
luchando por lo que cree que es justo. Por ello, acaba de presentar escrito de
alegaciones contra el reparto de macrocausas aprobado por el Tribunal Superior
de Justicia de Andalucía (TSJA). En esas alegaciones, alude a la estrecha
amistad de la juez María Núñez Bolaños con Emilio de Llera, Consejero de
Justicia e Interior, así como la relación profesional que mantiene con un
hermano del ex consejero corrupto Ángel Ojeda, imputado por el caso de los
cursos de formación.
Actualmente, Mercedes
Alaya, ocupa una plaza en la Audiencia de Sevilla, y pidió una comisión de
servicio para seguir instruyendo las macrocausas relativas al fraude de los ERE
y de los cursos de formación, entre otras. Pero el TSJA ratificó hace unos
quince días que solo le deja el caso de los ERE y le arrebata el de los cursos
de formación.
Alaya ha demostrado, y sus
resultados la avalan, que es la única capaz de llegar al final en los dos casos
más graves de la corrupción política andaluza de su historia. Por ello, la
designación de Nuñez Bolaños disparó todas sus alarmas.
Sustituir a Alaya era el
principal objetivo del régimen socialista andaluz, colocando en su lugar a una
“amiga” cuya misión es desactivar lo máximo posible la instrucción de los casos
que tanto incomodan a quienes desde siempre rigen los destinos de Andalucía.
