De nuevo, Felipe VI, ha hecho
lo que tenía que hacer, ha estado donde debía estar, ha cumplido con su
obligación a sabiendas de que iba a pasar un mal trago. A fecha de hoy, nuestro
Rey, es el único que claramente trabaja en pos del interés nacional, es el
único, que desde que se levanta cada mañana hasta que se acuesta, intenta con
sus actos y con sus gestos, transmitirnos que nuestra España tiene futuro.
Felipe VI, ha acudido a la
inauguración del Congreso Mundial de Móviles, el evento de este tipo más
relevante que se celebra en Barcelona cada año. Ha tenido que soportar el
desprecio de dos miserables indignos de ocupar la presidencia del parlamento
catalán y la alcaldía de Barcelona, y pese a ello, ha intentado que este evento
no abandone Barcelona en próximas ediciones, aunque mucho me temo, que la
pérdida absoluta de estabilidad política y económica en Cataluña, hará que este
evento emigre a otra ciudad donde haya certidumbre económica y estabilidad
política.
Desde muchos días antes de
esta inauguración, altos cargos de la Generalidad han realizado declaraciones
ofensivas hacia el Jefe del Estado, hablamos de funcionarios a los que les
pagamos jugosas nóminas, y a los que nuestro Gobierno ni siquiera se ha atrevido
a destituir. La no aplicación del 155 está haciendo que esta gentuza
separatista se envalentone y ya esté preparando, a medio plazo, otro Golpe de
Estado, no tengo la menor duda.
Ayer mismo, los Mossos de
Zoido, permitieron una concentración de radicales independentistas a la
distancia justa del Rey, para que este y quienes con el estaban, escucharan los
gritos de oposición a su persona, no los podían haber dejado a un kilómetro,
los dejaron a 400 metros. Esos mismos Mossos, permitieron que en el aeropuerto,
los visitantes al evento que llegaban se encontraran a un nutrido grupo de
descerebrados separatistas transmitiéndoles las patrañas de siempre. Lo dicho,
nuestro Rey contra todos.
