Los partidos
independentistas, y las instituciones autonómicas que han controlado, y que
todo parece indicar, van a seguir controlando, han convencido a una parte de la
población catalana mediante el control de la educación y de los medios de
comunicación, se han creído sus patrañas, han sido embaucados por quienes
lideran un proyecto independentista kamikaze que no tiene la más mínima
oportunidad de triunfar, que está arruinando su economía espantando a las
empresas y arriesgando la continuidad de los principales eventos
internacionales que alberga. El independentismo, es un callejón sin salida que
solo traerá a los catalanes, ruina económica y desempleo.
Pero no nos equivoquemos, la
ruina y el desempleo solo castigará a la población, pues aunque fracase el
proyecto, sus dirigentes y los activistas que les sirven, seguirán mamando de
la ubre pública, pase lo que pase.
Pero a los catalanes
constitucionalistas también les han engañado. Tras décadas sintiéndose
abandonados por el Estado y viendo como pisoteaban a diario sus derechos
elementales, creyeron que tras la aplicación del 155 todo iba a cambiar, y ven
con tristeza como casi todo sigue igual, ven como la cobardía marca la inacción
del Gobierno de España, ven como difícilmente van a recuperar esos derechos que
hace mucho les arrebató su administración autonómica.
Se tiraron a la calle con su
bandera espoleados por las palabras y el ejemplar comportamiento de su Rey,
pero ven con tristeza como Rajoy y su Gobierno, ni han estado a la altura, ni
se les espera.
Da igual que se pertenezca a
una de esas dos Cataluñas irreconciliables, porque lo cierto es, que a ambas,
los políticos, ya estén en el gobierno o en la oposición, las están engañando
miserablemente, a sabiendas de que ellos seguirán disfrutando de una vida
acomodada.
