En relación a la llamada
“violencia de género”, algo se empieza a mover en nuestro país, pues la
impunidad que han gozado todas aquellas que se atrevían a poner denuncias
falsas, parece que pronto tocará a su fin. VOX se atrevió a denunciar lo que
pensaba una parte importante de nuestra sociedad, personas que estaban
amordazadas por lo políticamente correcto, y ahora empiezan a verse los frutos
tras meter los de Santiago Abascal el asunto en el debate nacional.
El Tribunal Supremo ha
dictado una sentencia que endurece las condenas por denuncias falsas en las que
el acusado por su ex pareja llega a ser juzgado. La sentencia que aborda estos
casos ha estimado en parte el recurso de un hombre afectado por una denuncia
falsa y ha sustituido la condena inicial de multa a su mujer por otra de año y
medio de prisión, además de la multa.
El criterio de la Sala de lo
Penal es que en los supuestos en los que la denuncia se ratifica en un juicio
debe condenarse por un delito de falso testimonio, y no por una mera denuncia
falsa. Recordemos, que el Código Penal castiga la denuncia falsa con una multa,
mientras que la pena por falso testimonio parte de un mínimo de un año de
cárcel y puede llegar hasta los tres, además de ir acompañada de multa.
Desde que está en vigor la
perversa Ley de Violencia de Género, la más injusta y discriminatoria de
nuestras leyes, el número de suicidios de hombres se ha incrementado,
estimándose en unos dos mil. El proceso es claro, te denuncian falsamente,
pisas la cárcel, te impiden ver a tus hijos, quedas señalado socialmente, e
incluso, hasta pierdes tu trabajo. Es la tormenta perfecta para que unos, la
mayoría se quiten la vida, y otros, enloquezcan, y se lleven por delante a su
ex y hasta a sus hijos. Esto hay que pararlo, habrán pensado en el Tribunal
Supremo.
