Lo que ocurre en el Partido
Popular del País Vasco, resulta incomprensible para casi todos. El partido de
los héroes, se fue convirtiendo poco a poco, durante el mandato de Rajoy, en el
partido de los villanos.
Se prescindió de los héroes,
y me refiero a María San Gil, Jaime Mayor Oreja, Carlos Iturgáiz, y se les
sustituyó por un grupo de miserables, y me refiero a Maroto, Sémper, Alonso, y
al impresentable que ahora acaba de sacar la patita, Juan Carlos Cano. Y que
conste, que todos los militantes del PP vasco tienen mi respeto, pero sus
actuales dirigentes, lo que tienen, es mi absoluto desprecio.
Las declaraciones del
destacado dirigente del PP vasco, Juan Carlos Cano, afirmando que «a Dios
gracias» no será necesario plantearse un posible acuerdo con la formación
de Santiago Abascal, toda vez considera que sus postulados no tienen cabida en
Guipúzcoa. Aunque, por si acaso, aclara: «No tengo nada que me una con
Vox, aunque en uno o dos temas de gestión pueda coincidir, como puedo coincidir
con EH Bildu», demuestran lo absolutamente repugnantes que resultan las
equidistancias en determinados casos.
Tras conocerse estas
declaraciones, Carlos Urquijo, ex Delegado del Gobierno en el País Vasco,
depurado por Rajoy, ha dejado claro, que lo dicho por Cano es una barbaridad.
Pablo Casado, sigue “sin
cortar cabezas”, y a este paso, el PP vasco desaparecerá y será absorbido por
VOX, por el partido de Ortega Lara y de Santiago Abascal, pues la paciencia de
los vascos que se sienten españoles no es eterna.
