Las heridas en el PP parece que no llevan camino de cerrarse. Mientras que Isabel Díaz Ayuso pide la expulsión del partido de los que participaron en la campaña contra ella, en clara alusión a Casado y García Egea, Esteban González Pons, presidente del Comité Organizador del Congreso del PP, uno de los hombres de confianza de Alberto Núñez Feijóo, les pide que se queden en el PP porque tienen futuro en él.
Tampoco han sentado nada bien en el entorno de Ayuso las declaraciones de González Pons en las que se ha referido a Vox como “extrema derecha”, algo que fuentes del entorno de Ayuso califican de “error” atacar a los votantes de Vox, su socio en la Asamblea de Madrid, afirmando que “con Vox nos separan muchas cosas, pero lo cierto es que es un partido democrático con el que nos une la defensa de la unidad de España, el constitucionalismo y otras cuestiones, como, por ejemplo, la bajada de impuestos”.
Todo parece indicar que, Feijóo, pretende repescar a cargos de confianza de la época de Rajoy, dejando claro que no confía en el actual “banquillo” de su partido.
Núñez Feijóo, hizo hace unos días unas declaraciones que lo retratan bastante, pues afirmó, que prefiere a candidatos de perfil bajo que no movilicen al voto de izquierdas. O lo que es lo mismo, no cabrear a la izquierda mostrando su intención que al llegar al poder tumbarían las leyes ideológicas de la izquierda y realizarían los cambios de calado que España necesita. Parece que pretende que su partido siga aceptando la legislación progre que sufrimos.
Poco ayudan, Feijóo y los suyos, en que Mañueco pueda formar gobierno con Vox en Castilla y León, y que próximamente Juanma Moreno se vea obligado a hacer lo mismo tras las futuras elecciones andaluzas. Núñez Feijóo, huele a cambio fallido, incluso antes de comprometerse a dirigir el Partido Popular.