En menos de dos días, cerca de 900 inmigrantes han conseguido entrar en España a través de la valla de Melilla en dos saltos. Y por desgracia, aún hay miles de subsaharianos en el monte Gurugú esperando un nuevo salto.
Pese a que, Policía y Guardia Civil, han conseguido neutralizar a muchos más en las dos avalanchas, el coste para nuestros agentes ha sido muy alto, pues casi medio centenar de agentes han resultado heridos y atendidos en el Hospital Comarcal por traumatismos, esguinces y roturas varias, como consecuencia de agresiones con garfios, palos, piedras y la tornillería que llevan en las zapatillas para poder escalar la valla más fácilmente. Hasta la Delegación de Gobierno ha reconocido que también en esta ocasión los inmigrantes han desplegado una violencia extrema. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha denunciado que sus compañeros desplegados allí, son pocos y cuentan con medios obsoletos.
Ya va siendo hora de que nuestras fronteras de Ceuta y Melilla se blinden para evitar esta invasión, para que quede claro que en España solo se puede entrar de manera legal, y de esa manera, acabar con el actuar efecto llamada que supone este coladero de frontera.
Si a nuestra casa viene alguien y llama al timbre, nosotros le dejaremos o no pasar, pero si alguien pretende colarse por nuestra ventana, debemos echarle por la fuerza y de inmediato, es así de sencillo.
Ya es hora de que todo ese dinero que se invierte en atender a quienes han entrado ilegalmente, se emplee en atender a los españoles que necesitan ayuda, y que son muchos, ni un euro para “delincuentes” extranjeros que jamás contribuyeron al mantenimiento de nuestro sistema.