El Tribunal Constitucional ha dado la razón por tercera vez a Vox en su tercer recurso presentado en relación a los estados de alarma declarados por la pandemia. El TC vuelve a dar la razón a Vox y deja en evidencia el pacto PSOE-PP para cambiarlo, pues parece evidente que tras el relevo pactado por socialistas y populares, esta sentencia no se hubiese producido. Eso de que la ley se interprete en función de los intereses y la ideología de los miembros de un tribunal, y de la de los partidos que los propusieron es “corrupción pura y dura”, porque al final, hablamos de un pacto entre quienes pisotean la Constitución y quienes no la defienden cruzándose de brazos. No se lo reparten para que el TC gane en eficacia en su defensa de nuestro ordenamiento constitucional, sino para que deje de incordiarles y de dar la razón a Vox.
Tras la catarata de recursos presentados por Vox ante el TC, alguien podría pensar que el pacto PSOE-PP solo busca evitar decisiones del TC que pudiesen favorecer a Vox.
Al final, resulta que Vox tenía razón sobre el confinamiento, “era ilegal”, y deja en evidencia al PSOE, a Podemos, al PP y a Cs, que lo apoyaron. Consecuencias, ninguna, pues a día de hoy ningún miembro del gobierno ha dimitido ni tan siquiera ha pedido perdón por ello. Al contrario, desde el ejecutivo han continuado con sus ataques al Poder Judicial, dejando claro que los jueces son un estorbo para un poder político empeñado en pisotear nuestra Constitución.
El PP ni siquiera ya enarbola la bandera del constitucionalismo, pues la ha arriado varias veces ante flagrantes violaciones de nuestra Carta Magna por parte del gobierno socialista-comunista.
De todo esto se deduce que el Gobierno no está sometido al imperio de la ley, si el poder judicial dictamina tarde y no tiene efectos sobre el ejecutivo, hay una desproporción brutal entre poderes. No existe contrapoder al ejecutivo en la práctica ¿Y esto es una democracia?