Cada vez que llega la izquierda al Gobierno de España, ocurre una desgracia económica. Llegó Zapatero y la gran crisis económica, llega Sánchez y llegó la pandemia, y ahora también, el alza desenfrenada de los precios de la energía. Pero no, no es mala suerte, porque los grandes problemas surgen cuando lo que sucede a nivel internacional se une a una gestión económica desastrosa, fruto de que en la izquierda siempre prima más la ideología y el adoctrinamiento que tomar medidas para la prosperidad de la ciudadanía.
Socialistas y comunistas tienen ante sí, una inflación del 5,5%, algo nunca visto desde hace casi treinta años, lo que, sumado al precio de la electricidad, hace ya que las familias con una economía más débil se vean abocadas a la pobreza. Ese eslogan de Sánchez de que no dejarían a nadie atrás, es su enésima estafa, pues como siempre, las izquierdas son expertas en fabricar pobres y hundir países, si no que se lo pregunten a nuestros hermanos hispanoamericanos.
Pero es que no es solo eso, estos gobiernos de izquierdas tienen tanta maldad que, a la hora de repartir los fondos UE para la inclusión social, se olvidan de los barrios más pobres de España, casi todos en Andalucía, castigando a nuestra región por no votarles. Los vecinos sevillanos de los barrios de Los Pajaritos, La Candelaria y Madre de Dios, como otros de Andalucía, según el infame de Sánchez y su banda, no merecen recibir esos fondos. Y ahora, Juan Espadas, el alcalde de Sevilla y candidato de Sánchez a la Junta, nos contará todas las historias que quiera, son unos malvados.