La principal consecuencia
de la derrota de las tesis errejonistas, se puede ver, en los movimientos de
Podemos para aglutinar en torno a sí, a todo lo que se mueva a la izquierda del
PSOE.
Los de Pablo Iglesias ya
han reclutado bajo su liderazgo, a casi una veintena de fuerzas políticas en su
intento de conseguir ser el 26-J el partido de referencia de la izquierda
española y única alternativa a la derecha.
A las seis organizaciones
que ya fueron aliadas de Podemos el 20-D, hay que sumar una amalgama de
partidos de sensibilidades de lo más variopintas, ecologistas, extremistas y
separatistas. Podemos se ha rodeado de lo más marginal de la política, de ese
lumpen que todos sabíamos que existía pero que rara vez aparecía, y que cuando
lo hacía, era con la cara tapada y dedicándose a destrozar el mobiliario urbano
de nuestras ciudades. Hablamos de elementos con los que bajo ninguna
circunstancia permitiríamos a nuestros hijos irse con ellos de cervezas.
Lo cierto es, que para
Pablo Iglesias, el fin justifica los medios, y Podemos se ha rodeado de lo más
florido del totalitarismo y la barbarie. Le auguro problemas a medio plazo,
pues ante ellos, hasta él podría parecer un moderado.
“Bla-bla-car” es, que
gentes diversas que quieren ir a un mismo sitio, se ponen de acuerdo para ir en
un coche y compartir gastos de viaje. Saben que comparten, por lo menos, un destino
y que organizándose para ir juntos es mejor para todos. En este caso, el coche
es Podemos.
A mí todo esto me recuerda
a la serie “The Walking Dead”, los “caminantes” o zombis de Podemos solo
necesitan llegar al poder para liberarse de sus cadenas y lanzarse a morder a
los miembros sanos de nuestra sociedad. No estoy de coña, el 26-J nuestra
sociedad se juega seguir sana o sucumbir al asalto podemita.
