Son ya demasiados días en los que solo se escuchan noticias sobre recortes y rescates, mientras tanto, cientos de miles de familias, millones de compatriotas, atraviesan una situación de auténtica emergencia social.
Parece como si los que nos gobiernan, consideraran a los mas desfavorecidos como daños colaterales de esta crisis a los que no hay que socorrer. Eso no es así, los gobiernos deben gobernar para todos, pero especialmente deben tomar medidas para que las necesidades básicas de los que menos tienen sean cubiertas.
A veces tengo la impresión de que les preocupa mucho más tener contentos a unos cuantos cientos de banqueros que el bienestar de millones de ciudadanos.
La crisis económica ha producido unos niveles de desempleo inasumibles para nuestra sociedad. Los que se pueden apoyar en su familia sobreviven a duras penas, el problema lo tienen los que ni tan siquiera tienen familiares a los que recurrir, y son muchos.
Hasta hace unos pocos años, los que recurrían a Cáritas o los que iban a los comedores de caridad eran de un perfil social muy definido, ahora, cada vez más, se ve acudir a familias y a personas que no hace mucho eran como nosotros, personas a las que durante mucho tiempo les ha costado reconocer su situación, personas que se avergonzaban ante la sociedad de la situación en la que estaban inmersos.
Todos sabemos que Cáritas está desbordada y que, para más inri, vemos como gobiernos autonómicos como el andaluz le retira parte de las subvenciones que recibía para dárselo a partidos y sindicatos.
Se hace imprescindible que el gobierno de España habilite de urgencia una partida del presupuesto para, o bien, crear una red de comedores públicos, o aprovechando la red ya existente de comedores dependientes de la Iglesia con sus miles de voluntarios, para que no quede ningún ciudadano sin tener cubiertas sus necesidades alimenticias diarias.
Creo que no es pedir mucho en la sociedad en que vivimos, la sociedad del despilfarro y la corrupción.
Yo siempre he mantenido, que una sociedad que se muestra insensible hacia el sufrimiento de los más débiles, no es una sociedad ni libre ni digna, no podemos ser ajenos a eso.
Vivimos en una sociedad donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, y además, en estos tiempos, el número de pobres crece inexorablemente. Si a esto unimos que las clases medias están siendo diezmadas, el resultado es terrible.
Internet y sus redes sociales deberíamos ser la punta de lanza para reivindicar a nuestros gobernantes que actúen en este sentido. Si no actúan, la tan cacareada justicia social a la que todos se refieren en sus mitines, es una gran mentira, es una gran estafa.