Todo lo relacionado con la guerra de Ucrania y sus consecuencias está dejando al descubierto la realidad de la Unión Europea, que no es otra, que la de una organización aquejada de una enfermedad terminal que no pinta nada en la geopolítica mundial.
A los líderes europeos hasta les han temblado las piernas con solo contemplar la posibilidad de darle a Ucrania los fondos rusos incautados (200.000 millones de euros), temen convertirse en objetivos de Putin. La cobardía europea raya el ridículo.
Lo cierto es, que el lento pero imparable avance de las tropas rusas, solo se puede parar con esos fondos o con otros y los líderes europeos, mucho discurso y mucha pose, pero a lo hora de la verdad se achantan y por supuesto, no van a dar a Ucrania la pasta que necesita. Es una pena, pero el invasor, el agresor, cada día que pasa mejora su posición y no tiene ninguna prisa en llegar a un acuerdo, porque sabe que todo lo que conquiste jamás lo devolverá.
Por mucho que nos digan, el mundo ha cambiado muy poco, si eres una gran potencia y tienes arsenal nuclear, puedes invadir al más débil y ni la inútil ONU se atreve a levantarte la voz, esa que le dio derecho de veto a los potenciales agresores. Al final, es lo que siempre ha pasado en la historia de la humanidad.
Y el imprevisible Trump? Pues a lo suyo. Quiere cerrar el asunto, ponerse la medalla de haber conseguido la paz y como empresario que es, ve en la reconstrucción de Ucrania, una posibilidad de negocio.
En medio de esto, ese cadáver que ya empieza a oler mal, me refiero a la UE, que fue arrastrada a una guerra contraria a sus intereses por culpa del globalismo de Biden, con unas sanciones económicas puestas a Rusia que le han perjudicado mucho más a ellos, ven pasmados como les ha abandonado su guardaespaldas yanqui, ese que ahora toma sus decisiones sin contar con ellos.
Tras décadas predicando el individualismo, el pacifismo y el consumismo, es decir, el egoísmo, ahora pretenden restaurar el servicio militar obligatorio y convencer a jóvenes a los que nunca les hablaron de patriotismo ni les enseñaron lo que es, que den la vida por esa patria tan desconocida para ellos porque nunca les enseñaron a amarla, complicada tarea. Y quieren convencernos de la milonga de que Rusia pretende conquistar toda Europa.
Los mismos que aumentan a diario la censura, nos hablan de libertad, los mismos que nos empobrecen a diario, nos hablan de justicia, los mismos que importan inseguridad y han convertido nuestras ciudades en junglas, nos hablan ahora de seguridad, los mismos que han permitido que los terroristas islámicos, jóvenes inmigrantes de tercera o cuarta generación, estén en nuestros barrios más humildes, nos hablan ahora de defensa señalando a Rusia.
Lo dicho, la UE es un cuasi cadáver que empieza a oler mal y que evidentemente, perjudica más que beneficia. A este paso, pronto le darán tierra.