Mientras estamos
enfrascados en una semana decisiva, semana en la que el Parlamento Autonómico
de Cataluña pretende aprobar la ley exprés del referéndum ilegal del 1 de
octubre. Pedro Sánchez sigue diciendo, y perdonarme la ordinariez,
“gilipolleces”.
Cuando pensábamos tras
escuchar a ese cenutrio, y me estoy refiriendo al socialista madrileño Franco,
quien dijo no a mucho que ¿por qué no podía ser Madrid una nación?, que la
deriva de algunos socialistas rayaba lo esperpéntico, ahora nos dice su
secretario general, Pedro Sánchez, que “Todas las naciones son España”. Y esto
lo dice tras defender primero la España federal, después la España
plurinacional, y ahora, eso de la nación de naciones. Este tipo está como una
chota. Ahora tiene que reunirse la cúpula socialista para decidir que CCAA son nación, es decir, lanzan la chorrada desconociendo ni cuantas hay ni cuales son. Como mínimo, poco serio.
Pedro Sánchez está como una
chota, y todos los que le dieron su voto en las primarias socialistas, también.
Evidentemente, lo que está haciendo Sánchez, no ayuda en nada a solucionar la
situación.
Ahora el PSOE ha propuesto
crear una comisión en el Congreso para reformar el actual sistema autonómico,
señal de que carece de ideas y soluciones, pues lo hace en medio de un golpe de
Estado, parece olvidar que ahora lo importante es solucionar la rebelión de los
separatistas catalanes.
Pero Sánchez no es el único
líder político que no está a la altura de las circunstancias, lo de Rivera es
de traca. Ciudadanos fue un partido que se creó en Cataluña para combatir al
nacionalismo, y ahora, en medio de la sublevación, lo único que se le ocurre,
es pretender limitar la presidencia de Rajoy hasta diciembre de 2019, por lo
visto, ahora mismo para él, eso es lo primordial para nuestra Nación. Desde que
vive en Madrid, y Arrimadas duerme por las noches con un nacionalista,
Ciudadanos no es lo que era.
Mientras todo esto ocurre,
Rajoy dice estar abierto a la propuesta de Sánchez para revisar el modelo
territorial, y con la que está cayendo, sigue invernando en La Moncloa.
Cada vez que escucho al
presidente o a algún miembro de su Gobierno, afirmar que tienen todo previsto y
preparado para responder a lo que hagan los rebeldes catalanes, si no fuera por
la gravedad de lo que ocurre, me entraría la risa floja. Ya está bien de amagar
y no dar. Como ocurra lo mismo que el 9-N, sería para correr a gorrazos a estos
inútiles.
