Primero
era un rumor, después un secreto a voces, ahora una insultante
realidad. La familia del expresidente Pujol, ha rentabilizado de tal
manera su presencia en la política nacionalista catalana, que a
fecha de hoy atesora una fortuna imposible de cuantificar. Es tan
enorme, que ya, ni se atreven a negarla.
Las
imágenes televisivas del pasado verano de Jordi y su esposa,
inaugurando junto a su familia un enorme y lujoso hotel en Méjico,
propiedad de su hijo Jordi Pujol Ferrusola produjeron indignación e
incredulidad en la sociedad catalana.
Mientras
el patriarca gobernaba Cataluña, miraba para otro lado y permitía
que su familia saqueara a su antojo. Mientras tanto, Cataluña perdía
competitividad, prestigio e inversión extranjera.
La
familia Pujol Ferrusola son viejos conocidos de la Inspección de
Hacienda en Cataluña, Marta Ferrusola y su hija, se forraron a
través de su empresa Hidroplant, la cual consiguió que todos los
ayuntamientos controlados por CiU le encomendaran la plantación de
todos sus parques públicos. A Josep Pujol Ferrusola, Hacienda le
reclamó en 2004 más de 18 millones de euros como tributos adeudados
tras la venta a Indra de su consultora Europraxis, contratista, como
no, de la Generalidad que presidía su propio padre. Por su parte,
Oriol Pujol Ferrusola está siendo investigado por Hacienda por el
caso Campeón desde 2011. Por todo esto, no es de extrañar que este
clan muestre tanto interés en reclamar una Hacienda propia para
Cataluña controlada desde la Generalidad.
Jordi
Pujol ha actuado de la misma manera que lo hicieron todos los
dictadores norteafricanos, Ben Alí, Gadafi, Mubarak, tolerando que
su familia cercana y sus allegados amasasen grandes fortunas desde su
proximidad al poder. Recordemos que personas de su entorno mas
íntimo, pasaron por prisión acusados de asociación ilícita,
blanqueo de capitales y tráfico de influencias por cobrar comisiones
ilegales; me refiero a Macia Alavedra y a Luis Penafreta.
En
el norte de Africa, ha tenido lugar la primavera árabe, una
revolución que ha acabado con esos mangantes, y en Cataluña ¿cuando
se rebelará la ciudadanía contra la cleptocracia independentista
que les gobierna?
Mientras
Jordi Pujol Jr. se pasea por Barcelona a bordo de un Lamborghini, uno
de los coches de lujo que posee, una señora en Tossa de Mar fallecía
tras pasar por cuatro hospitales dependientes de la Generalidad
desabastecidos por los recortes.
Hasta
la nieta del patriarca, Mercé Pujol, se ha casado con Ignacio
García de Quevedo, miembro de una de las más importantes familias
de la élite mejicana y que atesora una fortuna incalculable.
Para
las familias nacionalistas que controlan Cataluña, escuchar Els
Segadors es oir el sonido de una caja registradora. La pena es que
los ciudadanos catalanes sigan narcotizados por sus mentiras. Una
Cataluña en manos de estos individuos se parecería mucho más a
Guinea Ecuatorial que a cualquier país europeo, por lo menos, sus
prácticas son clavadas a las de Teodoro Obiang.
Tendría que haber un mayor control y evitar el "España nos roba".