Ayer pronunció Felipe VI su
primer discurso ante la Eurocámara, un discurso que había despertado bastante
expectación al realizarse pocas fechas después de las elecciones catalanas.
Ante el Pleno de
Estrasburgo, Felipe VI, pronunció una serie de frases como “España unida y
orgullosa de su diversidad”, dando la imagen de una España fuerte, solidaria y
europea, afirmando que “Soy europeo porque soy español” quizás una obviedad,
pero algo que en estos tiempos merece la pena repetir por la contumaz ceguera
de algunos.
También dijo el Rey que
“Europa se ha construido sobre la voluntad de sumar y no restar, de aunar y no
dividir, de saber compartir y ser solidarios. Tengan así pues, señorías, la
seguridad de poder contar con una España leal y responsable hacia el proyecto
europeo; con una España unida y orgullosa de su diversidad; con una España
solidaria y respetuosa con el Estado de Derecho”.
El Rey invocó ayer a una Europa renovada para un tiempo nuevo en
un tiempo distinto, afirmando que “No hay alternativa a una Europa unida.
Tengamos confianza en Europa. Tengamos confianza en nosotros mismos, los
europeos”.
Dijo algo que me satisfizo
especialmente cuando afirmó “Rechazo una Europa que no sea más que un mercado”,
para mí quizás la frase con más enjundia y con la que pueden estar de acuerdo
casi todos, independientemente de su manera de pensar.
Como ya es habitual, los
eurodiputados españoles de IU e ICV, dieron la nota abandonando la sesión y
dejando en sus escaños colocadas banderas de la II República. También, una
eurodiputada británica del Ukip, ultraderecha nacionalista, exhibió una bandera
de Gibraltar. Hechos que no deslucieron el brillante y claro discurso de Felipe
VI.
