El caso de la fragata Méndez
Núñez nos confirma, que España tiene la izquierda más ultramontana de Europa,
esa que aún tiene marcado a fuego el antiamericanismo en sus genes, esa que se
sentiría mucho más a gusto si siguiéramos en una situación europea parecida a
la de mediados del siglo XX con el muro de Berlín en pie.
Este PSOE y el Gobierno de
España que controla, parecen no entender, que España es un país occidental y
que EEUU es la principal potencia de nuestro bloque, que es nuestro principal
socio y que llevándonos bien con él, nuestras empresas hacen buenos negocios.
Retirar a la fragata Méndez
Núñez del grupo de combate del portaaviones Abraham Lincoln es como mínimo un
desplante, un desplante que puede acarrearnos muy malas consecuencias. Estamos
claramente ante un gesto electoralista dirigido a quitarle votos,
antiamericanos y pro islámicos, a la extrema izquierda podemita, una decisión
irresponsable cuyas consecuencias podrían ser gravísimas, pues pone en claro
peligro el contrato de la construcción de veinte fragatas con la US Navy. El
pasado febrero, Navantia inauguró oficina en EEUU ante unas buenas expectativas
de negocio que ahora Sánchez y su gobierno pueden truncar.
No ayuda absolutamente nada,
que nuestro gobierno diga que es una decisión cautelosa y prudente ante la
“imprevisibilidad” de Trump, palabras que serán recibidas en la Casa Blanca
como un insulto.
Ese grupo de combate naval se
dirige a su nuevo destino para meter presión a la teocracia iraní, lo mismo
Pablo Iglesias ha influido en la decisión de Sánchez, pues no olvidemos que el
líder de Podemos ha sido financiado por Irán, régimen hostil a occidente.
