Me gustaría que alguien del Partido Popular me explicara por qué le hizo ayer ese enorme favor a Sánchez. El mismo día en el que, por primera vez en la historia de España, un fiscal general del Estado comparecía ante la Justicia como acusado de un grave delito, castigado con hasta 4 años de prisión y en el que, además, el Tribunal Supremo ha apuntado la implicación de la presidencia del gobierno, a los tontos de la calle Génova se les ocurrió la genial idea de hacerlo coincidir con la dimisión de Carlos Mazón como presidente de la Comunidad Valenciana. Eso se llama contraprogramar para que los medios ya no estén totalmente pendientes de Álvaro García Ortiz, colocado en ese cargo por Pedro Sánchez y miembro de esa Asociación de Malhechores denominada PSOE.
Desde primeros de año, el Tribunal Supremo considera que tiene los suficientes indicios delictivos para condenar a este peón de Sánchez, por mucho que la izquierda diga que todo está basado en meras especulaciones.
La escena de la Fiscalía General en la que García Ortiz sale hacia el TS aplaudido por los fiscales de la minoritaria Asociación Progresista (Socialista) de Fiscales, pero que tienen absolutamente colonizada la Fiscalía, es otro ejemplo que busca presentar a García Ortiz como una persona que tiene muchos apoyos y el proceso como injusto, obviando todos los indicios y pruebas que se han publicado ya sobre este caso.
Sánchez y su banda están en la coacción a los magistrados del Tribunal Supremo para que no condenen a su malhechor. Dicen las malas lenguas, que de los siete ya hay dos que han tirado la toalla. Si el TS no condena a García Ortiz de una manera ejemplarizante y lo mete entre rejas, el desprestigio de esa institución va a ser brutal.
Lo que aquí ocurre, sería impensable en cualquier democracia occidental, pues en esos países, el Fiscal General hubiese dimitido o hubiese sido cesado. Nos parecemos cada vez más a la Venezuela de Maduro y Zapatero.
Sueño con la salida de Sánchez de la Moncloa