La
imputación de Magdalena Álvarez acerca muco mas la soga al cuello
de Griñan. La ex ministra ha sido imputada por su participación en
la trama de los ERE cuando era consejera de Economía y Hacienda de
la Junta de Andalucía.
Griñan
sustituyó a Álvarez en esa consejería, justamente cuando se estaba
produciendo el escandaloso saqueo de fondos públicos.
La
juez Alaya, está claro que considera que ha llegado el momento de
exigir responsabilidades a quienes han utilizado sus competencias a
disposición de la trama corrupta.
En
la etapa de Magdalena Álvarez fue cuando se dictaron las normas que
hicieron posible y permitieron la creación de las famosas
transferencias de financiación, es decir, la trampa del fondo de
reptiles que esquivó la fiscalización y, de forma absolutamente
irregular, distraer cientos de millones de euros, algo que denunció
en múltiples ocasiones la Intervención General de la Junta.
En
la actualidad, Magdalena Álvarez es vicepresidenta del Banco Europeo
de Inversiones, entidad encargada de facilitar financiación a las
pymes. Tras ser imputada, debería dimitir de inmediato, pues su
implicación en un caso de corrupción la inhabilita y supone un
descrédito para nuestro país.
Griñan
no puede seguir mintiendo y alegando que desconocía todo. Aún no
está imputado, sencillamente porque Alaya quiere cerrar su
investigación antes de imputar a toda una legión de aforados que
encabezará Griñan, ya que en cuanto esto ocurra Alaya se verá
obligada a dejar el asunto en manos del Tribunal Supremo. No
olvidemos que mientras mas alto es el tribunal, mas politizado está.
Por ello, Alaya debe dejar todo atado antes de entregar el caso. No
obstante, si cuando vea el caso el TS hay un gobierno socialista,
cualquier cosa podría pasar.
Hemos
pasado de aquella famosa frase de Griñan de que “eso de los ERE es
cosa de cuatro golfos”, a estar imputados un centenar de altos
cargos de la Junta de Andalucía de varias consejerías.
Cuando
la juez Alaya termine su investigación, solo tiene una salida,
imputar en masa a todos los aforados implicados, escándalo político
y mediático, y patata caliente para nuestro politizado Tribunal
Supremo.
Viendo
lo que está ocurriendo, por mucho que Griñan quiera dar un paso
atrás y nombrar sucesor, el PSOE en general y el PSOE-A en
particular, quedan muy tocados y en una situación de absoluto
descrédito ante los ciudadanos.