El hecho de que ningún
socialista andaluz forme parte del equipo negociador que ha formado Pedro
Sánchez para llegar a acuerdos con otros partidos, nos da una idea de la guerra
total que existe entre el actual secretario general y la líder socialista
andaluza, comunidad que tiene la mayor representación del PSOE en el
Parlamento.
Da la impresión de que
Susana Díaz no quiere, que ni ella ni ninguno de los suyos, se manche las manos
en un posible pacto aberrante.
Parece que la presencia en
el equipo negociador de Rodolfo Ares, hombre que por encargo de Zapatero
negoció con ETA, la ha enfadado sobremanera y ha optado por dejar que Sánchez
se estrelle solo, pues para ella, estrellarse es que no consiga los apoyos
necesarios para la investidura, y también, que los consiga con toda esa fauna
de pelaje antiespañol que desea formar gobierno con “el guaperas” Sánchez para
liquidar esa España que conocemos.
La estadista que lleva
dentro Susana Díaz, es consciente de que lo que intenta Pedro Sánchez es una
locura, y que su deriva puede traernos terribles consecuencias a España y
consecuencias parecidas al propio PSOE.
Susana Díaz, sigue
defendiendo en público, que el “mal menor” para el futuro de España y el del
PSOE sería la repetición de elecciones, algo en lo que coincido con ella.
Aunque no olvidemos, que
haga lo que haga Pedro Sánchez, Susana Díaz tiene en su mano la carta
definitiva, y reconozco que decir esto es pura ciencia ficción, os imagináis
que los diputados socialistas andaluces no le dieran su voto de investidura a
un Pedro Sánchez que hubiese llegado a un acuerdo con Podemos, IU e
independentistas. Pues esa posibilidad está ahí, y queramos o no queramos, el
PSOE-A con Susana Díaz a la cabeza, tienen en su mano la mayor responsabilidad
que jamás hayan tenido, poder evitar que el ambicioso Sánchez pueda hacer un
daño irreparable a España y al PSOE.
