Fue el 14 de septiembre de
1936, ahora se cumplen 83 años del mayor atraco de la Historia de la Humanidad.
Un atraco que ocurrió en nuestro país, en Madrid, y que los defensores de eso
que llaman “Memoria Histórica” siempre han tratado de ocultar, pues no ayuda en
nada a “su venganza”.
Ocurrió en Madrid, y aun así
es desconocido en su verdadera dimensión por la mayor parte de los españoles.
Hablamos de un acontecimiento histórico que, de haber ocurrido en otro país,
habría dado mucho de sí en forma de películas o libros, pero aquí, nada de
nada, pues esa monstruosidad la perpetraron los viejos camaradas de los que
ahora se consideran poseedores de una superioridad moral, incluso parece que
reconocida por la derecha acomplejada que sufrimos. Ya es hora de que, en sede
parlamentaria, se le exija al PSOE que pida perdón por lo que nos hizo, por
casi matar de hambre a nuestros abuelos condenándolos a una postguerra de
escasez muy severa.
En la madrugada del 14 de
septiembre de 1936, un grupo de cerrajeros, sindicalistas y pistoleros de la
motorizada guardia personal del líder del PSOE, Indalecio Prieto, los mismos
que dos meses antes habían asesinado a Calvo Sotelo, asaltaron el Banco de
España, que estaba donde ahora, en la Plaza de Cibeles. Los enviaba el ministro
de Hacienda del PSOE, Juan Negrín. El gobierno de España lo presidía el también
socialista, Francisco Largo Caballero. Robaron las que eran las cuartas
reservas de oro del planeta, 500 toneladas. El cajero mayor del banco se
suicidó abrumado por semejante traición.
El presidente Azaña no fue
informado y tampoco las Cortes, lo que despeja cualquier duda. No fue, en
absoluto, una decisión política, fue claramente un atraco indecente a todos los
españoles.
En esas fechas, dos meses
después del comienzo de nuestra Guerra Civil, nadie tenía claro quien la iba a
ganar, incluso diría yo, que la mayoría no daba “un duro” por los militares
sublevados al estar “casi todo” en manos del otro bando.
No es lo mismo, llevarte el
oro y esconderlo, para que no caiga en manos de tu enemigo, que llevártelo “por
la cara” y entregárselo al dictador comunista de la URSS, a quien realmente
servían y obedecían, a Stalin. Los políticos socialistas, esos que pedían a los
republicanos resistir hasta la última bala, por si acaso, se preparaban un
exilio dorado en la URRS, eso sí, mediante el saqueo del patrimonio de todos
los españoles.
El 25 de octubre, los buques
soviéticos, Kine, Kursk, Neva y Volgoles, zarparon de Cartagena con 500
toneladas de oro rumbo a Odesa, y nunca más se supo. Nuestra postguerra hubiera
sido mucho más llevadera con ese oro, el pueblo español habría sufrido menos
escasez de todo.
Tras ese monstruoso atraco,
el partido de los “Cien años de honradez” y sus cómplices, esos que desbancaron
a los republicanos moderados, se dedicaron a asaltar las cajas de seguridad de
los bancos de Madrid.
Este acontecimiento
histórico, seguro que jamás lo estudiarán nuestros hijos en clase, pues solo
les enseñan lo buenos que eran los malos, y lo malos que eran los buenos,
mientras que la «derechita» deambula por el cobarde silencio de siempre, en esta
y otras cuestiones.
