Ha llegado a mi poder un
cuestionario de la Policía Autónoma Vasca, que se les entrega a los detenidos
para que opinen sobre los diversos aspectos relacionados con su detención, recabando
así información destinada a mejorar si cabe el trato que se les dispensa.
En dicho cuestionario, se les
pregunta por la calidad de la comida recibida durante su estancia en la
Comisaría y si la cantidad proporcionada era suficiente, si la limpieza de los
calabozos y del resto de estancias en las que han estado era la correcta, si la
temperatura y la iluminación era de su agrado, si en su aseo personal habían
disfrutado de la suficiente intimidad, si se le habían dado facilidades para
comunicarse con una persona en el exterior, y si solicitudes como ir al baño
habían sido satisfechas con prontitud.
Tras conocer este
cuestionario, me ratifico, cuando digo que estamos en un país con leyes tan
blandas, que se está convirtiendo en el paraíso de delincuentes comunes y
criminales, y que, además, le brinda un trato inigualable a quienes delinquen,
no exagero. Se están construyendo prisiones, cuyas lujosas instalaciones para
sí las quisieran nuestros mayores y hasta nosotros. La inseguridad no aumenta
en España por arte de magia, tiene una causa y esta es la principal.
Cuando los ciudadanos
españoles honrados utilizamos un servicio público, casi nunca nos preguntan
nuestro parecer, ni sentimos que se nos cuida tanto, que pregunten a nuestros
mayores cuando los “aparcan” en una Residencia Pública, o a nuestros hijos o
nietos cuando les obligan a estar todo el curso en barracones. Todo para los
inmigrantes ilegales y los delincuentes, muy poco para nosotros.
