A
la directora del Departamento de Recaudación de la Agencia
Tributaria, no se le ha ocurrido otra cosa, que la de enviar un
escrito a sus delegados en las distintas CCAA, en el que les pide que
impulsen acciones de cancelación de deuda que tengan una repercusión
mediática.
Teniendo
en cuenta que Hacienda, tiene por ley, la obligación de actuar con
neutralidad, profesionalidad y sigilo, la iniciativa de esta señora
vulnera claramente el artículo 95 de la Ley Tributaria, donde habla
expresamente del carácter reservado de los datos.
Todos
estaremos de acuerdo, en que el Fisco se esfuerce al máximo en
recaudar los tributos que se le adeudan, pero lo que parece
inaceptable es que esa acción legítima se convierta en un vulgar
circo por culpa de una orden muy desafortunada.
Todo
parece indicar, que lo que pretende el Fisco es asustar a las
personas mas conocidas y a los establecimientos públicos de más
prestigio, incluso ya se ha atrevido a entrar en conocidos
restaurantes de lujo, con llamativos petos amarillos, y delante de
los atónitos comensales, proceder a embargar el mobiliario, algo
para mí totalmente impresentable en un país democrático y moderno.
El
Gobierno que aprobó la amnistía fiscal, exonerando a los
defraudadores mediante el desembolso del 10% de la cantidad evadida,
ahora actúa de esta manera.
Este
Gobierno está batiendo todos los records, ahora renuncia claramente
a proteger la intimidad de los contribuyentes, una intimidad que está
protegida por ley. Si la actuación de Hacienda deja de ser impecable
y legal, difícilmente pueden luego exigirnos a los ciudadanos que
cumplamos con nuestras obligaciones.
Parece
que para este Gobierno, el fin siempre justifica los medios, aunque
para ello se pisoteen los derechos individuales de los ciudadanos y
la legislación vigente.