La jueza María Nuñez Bolaños,
sustituyó hace ya tres años y medio a la jueza Mercedes Alaya. Aquel desembarco
de la jueza Nuñez, lo hizo posible el por entonces consejero andaluz de
Justicia, Emilio de Llera, quien era íntimo amigo de su marido.
Tras estos cuarenta meses,
hemos asistido los andaluces con estupefacción, a un espectáculo impropio de un
país democrático, pues una jueza actúa claramente de “sicaria” al servicio del
régimen socialista andaluz, y por qué no decirlo, está cumpliendo a la
perfección la misión que le encomendaron.
María Nuñez, está neutralizando
los más importantes y mediáticos casos de corrupción de la Junta de Andalucía,
y por ende del PSOE, ha desimputado de manera masiva a altos cargos
socialistas, y ha frenado las investigaciones con la clara intención de que
prescriban los delitos.
Esta jueza, ha desoído todas
las pruebas y pesquisas que han pedido, tanto la Fiscalía como la acusación
particular, el Partido Popular, encaminadas a averiguar si toda la Junta de
Andalucía había usado métodos similares a los del caso ERE con el fin de gastar
dinero sin control ni supervisión alguna. Algo que es evidente, pero que está a
falta de una sentencia judicial que lo ratifique.
La jueza Nuñez, tiene una
cuñada que trabaja en la agencia IDEA, ente que manejaba los fondos públicos,
incluidas las transferencias de financiación bajo sospecha, por ello, la
Audiencia de Sevilla estudia la recusación solicitada por el Partido Popular.
En cualquier democracia
sería, la jueza Nuñez, no solo habría sido expulsada de su profesión, sino que
además, se sentaría en un banquillo para responder de todas las tropelías
prevaricadoras que está cometiendo.
