Hoy es el día en el que las
organizaciones feministas de todo el mundo les piden a las mujeres que salgan a
la calle supuestamente para pedir igualdad, y lo han hecho mediante un
manifiesto hecho público días atrás, un manifiesto plagado de ideas radicales
de izquierda que es imposible que pueda ser compartido por la gran mayoría de
la población femenina española, no obstante, muchas mujeres, de buena fe,
secundaran la convocatoria sin ni siquiera habérselo leído y siguiendo los
cuatro “slogan gancho” que han difundido machaconamente la mayoría de TV y resto
de medios de comunicación que están en manos de los nuevos bolcheviques españoles,
con el permiso de la acomplejada derecha gobernante.
Me veo en la obligación de
denunciar la insoportable presión que han sufrido las profesionales de la
comunicación para que públicamente digan que apoyan el paro, lo mismo que ha
sucedido en el mundo del espectáculo. La izquierda de este país funciona así, o
nos apoyas o linchamiento mediático. Mi reconocimiento a esas pocas que se han
negado “con dos ovarios” al chantaje feminista.
Pues bien, somos el quinto
país europeo, donde más igualdad hay entre hombres y mujeres, afirmación
corroborada por distintos informes de organismos internacionales. Somos un
país, donde hay muchas más juezas que jueces, somos un país, donde hay muchas
más médicas que médicos, somos un país, donde hay muchas más profesoras que
profesores. Somos un país, donde su primer banco está dirigido por una mujer.
En estos sectores, las organizaciones feministas de este país, todas instaladas
en la radicalidad, no piden la injusta paridad, ni tampoco la piden los
hombres, pues si todas esas profesionales se han ganado el puesto con esfuerzo
y sacrificio, no tenemos nada que objetar a la recompensa conseguida.
El tan manoseado concepto de
la “brecha salarial” entre hombres y mujeres, es en realidad solo del 1%, pues
mientras la mujer no decide ser madre, en el mismo trabajo, la mayoría ganan
igual que un hombre. Después la cosa cambia, pues muchas de ellas recurren
desde su libertad a la jornada reducida para tener tiempo para sacar adelante a
sus hijos, ese hecho biológico es determinante, y no lo que aducen las
“feminazis hembristas” desde su ideología ultraizquierdista de que el culpable
es el sistema patriarcal capitalista que las oprime deliberadamente. Para
ellas, el hombre es malo y es el culpable.
Hay algún que otro sector,
como puede ser el de las limpiadoras de habitaciones de hoteles y apartamentos
turísticos, que trabajan en unas condiciones laborales lamentables, esos son
los casos que hay que solucionar de inmediato.
Lo que nadie dice es, que el
90% de los accidentes laborales lo sufren los hombres, que la mayoría de los
suicidios están protagonizados por hombres, y que ellas viven de media siete
años más que ellos.
La verdadera igualdad entre
hombres y mujeres es la igualdad de oportunidades, y los derechos civiles que
la garantizan están regulados en nuestras leyes, otra cosa es que como en
tantas otras, no se cumplan.
Ya está bien de hablar de
mujeres y de hombres por separado, y para enfrentarlos, debemos hablar de
personas, y debemos, todas aquellas personas que defendemos la igualdad de
oportunidades, indiferentemente de cual sea nuestro sexo, trabajar
conjuntamente para conseguirlo.
