En los préstamos
hipotecarios, siempre ha sido el comprador el que se hacía cargo de este
impuesto. Tras una sentencia dictada por seis magistrados de una Sección del TS
que tumbaba lo anterior, y que establecía que fuesen las entidades bancarias
las que se hicieran cargo, se ha producido un auténtico terremoto, llegándose
incluso a casi paralizar la formalización de hipotecas a la espera de la
decisión definitiva que tomó ayer la Sala Tercera del Tribunal Supremo, pues se
hablaba incluso de la burrada de aplicar la sentencia con retroactividad. En un
país serio no se puede pretender apostar por la inseguridad jurídica.
Han decidido que sean los
compradores los que sigan pagando este impuesto. Por mucho que la izquierda nos
venda que los bancos son los beneficiados de esta decisión, es completamente
falso, pues los bancos solo recaudan lo que después le entregan a las Haciendas
autonómicas.
Que nadie dude que, si se
hubiese obligado a pagar este impuesto a los bancos, estos de inmediato se lo
hubiesen cobrado a sus clientes con más gastos y más comisiones.
Resulta vergonzoso oír a los
dirigentes podemitas en relación a este asunto, acusando de beneficiar a los
bancos, pues a modo de ejemplo, en el Aragón que ellos controlan, ellos mismos
han elevado este impuesto un 50%, tienen mucha jeta.
El IAJD es un impuesto
injusto, que abría que quitar como tantos otros, pero mientras existan las
insaciables autonomías, esos chiringuitos colonizados por los partidos políticos,
los que se suponen que nos representan mantendrán todo lo que puedan esos
impuestos abusivos, pues al fin y al cabo, es su propio alimento.
