El
Gobierno de la Comunidad Valenciana, controlado por el Partido
Popular, gracias a la mayoría absoluta que consiguió en las últimas
elecciones autonómicas, va a permitir que todos los medios
dependientes de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, con
el canal independentista TV3 a la cabeza, se puedan ver en toda la
Comunidad Valenciana.
La
linea editorial de TV3 es conocida por sus contenidos
pancatalanistas, y propugna unos hipotéticos “países catalanes”
formados por Cataluña, Valencia, Baleares y la franja oriental de
Aragón.
Teniendo
en cuenta, que en la actualidad ya hay un número importante del
profesorado de la Enseñanza pública que depende de la Generalidad
de Valencia que se dedican a intoxicar a los niños valencianos con
ideas pancatalanistas, la irrupción de TV3 en los hogares
valencianos no puede justificarlo el Partido Popular por el hecho de
que Canal 9 también pueda verse en Cataluña.
A
este acuerdo se ha llegado tras años de fricciones entre los dos
gobiernos autonómicos, ahora la Generalidad de Cataluña se ha
comprometido “a respetar las señas y los símbolos de identidad de
los valencianos”, recordemos que por no respetarlos se le impidió
emitir en la Comunidad Valenciana. Con su deriva actual, esta claro
que Artur Mas y los suyos se saltaran este pacto a sabiendas de que
el acobardado Rajoy permanecerá en su actual estado de inacción.
La
bajada de pantalones de los populares valencianos supone una
auténtica traición a la cultura y a la historia del antiguo Reino
de Valencia. Se va a permitir que la historia inventada por los
separatistas catalanes, creada para justificar su locura, entre en
los hogares valencianos en el intento de laminar la esencia de un
territorio histórico que, al contrario que el suyo fue reino, y que
atesora una impresionante cultura y una lengua propia.
No
me cabe la menor duda, que esta cesión del PP de Valencia forma
parte de la táctica empleada por Rajoy con el independentismo
catalán, ceder para apaciguar. El problema es que siempre ceden los
mismos, y España siempre sale perdiendo.
Podemos
observar, que la corrupción del Partido Popular no es solo en el
plano económico, sus principios también la padecen.