Irene Lozano es de esas
personas que nunca ha entendido lo que significa la democracia interna, para
ella, presentarse en primarias para dirigir UPyD era, o gano o me voy, cuando
lo correcto es, si pierdo apoyo al ganador y hago piña con él para que el
partido salga fortalecido.
El problema reside en que
hablamos de alguien que se ha propuesto vivir de la política, y perdiendo eso
era más difícil. Por lo tanto, en ella siempre ha primado el interés personal
por encima del interés del propio proyecto.
Desde que perdió las
primarias, y mientras que era diputada de UPyD, disfrutando de su sueldo y
resto de privilegios, ha estado sondeando el mercado cual vil trepa, hasta que
ha encontrado a un partido que le ofrece un confortable pesebre, lo que ella
buscaba.
El camino de ida de
cualquier partido del bipartidismo a UPyD es lógico, pero el camino de vuelta,
el emprendido por Irene, es imposible, pues tú no puedes pasar de defender la
regeneración democrática real durante años a ingresar en una organización
corrupta a la que llevas machacando durante años. Irene tiene una cara que se
la pisa. Escuchar las declaraciones que ha realizado a los medios, tratando de
explicar el porqué de su decisión, causa auténtico bochorno.
Que Pedro Sánchez haya
llevado a cabo el fichaje de este auténtico parásito político, demuestra en qué
claves mentales se mueve. De entrada ha causado estupor entre los socialistas
madrileños.
Considero que esta es una
gran noticia para UPyD, que te deje una persona de esta catadura moral es para
alegrarse, tras todo lo que le ha sucedido a UPyD, ahora podemos pensar que por
fin, el partido más limpio se ha desprendido de todos los impresentables que
tenía en su seno.
