El presidente andaluz, Juanma Moreno (PP), es alumno aventajado de Von der Leyen en “ideología climática”, esa que anteponen al interés agrícola y ganadero de los países miembros en general y de regiones como Andalucía en particular, por ello, Juanma es hoy por hoy, cómplice de Úrsula y verdugo de los agricultores andaluces mediante esa arma política geoestratégica consistente en importar productos marroquíes y de otros lugares sin cláusulas espejo. La actual casta política de gobernantes europeos es sin duda, el mayor enemigo de los ciudadanos europeos, especialmente de quienes forman su sector primario.
O reaccionamos los europeos, o la carne vendrá de Mercosur y los cereales y proteínas de insectos de países terceros, evidentemente, el aceite de oliva vendrá de Túnez, Argelia o Marruecos, no olvidemos, que con nuestros impuestos estamos subvencionando sus olivares y sus regadíos, una traición sin precedentes históricos.
Al PSOE y al PP, se les debería de caer la cara de vergüenza por legislar a favor de esta destrucción del sector primario desde Bruselas, Madrid y Sevilla, si finalmente arrancan la barbaridad de hectáreas de olivar previstas, el daño económico a Andalucía será terrible.
En Andalucía, Moreno Bonilla (PP) está por las expropiaciones forzosas de olivos para sustituirlos por plantas fotovoltaicas, pero es que, además, los que no pueden ser expropiados, reciben suculentas ofertas para poner a disposición sus tierras para instalarlas. PP y PSOE están llevando a cabo políticas agrarias europeas a través de las letales PAC, Pacto Verde y Agenda 2030 aplicada al sector primario.
Son agricultores de avanzada edad, asfixiados por las regulaciones y sin relevo generacional para sus explotaciones, que tienen que competir con la llegada masiva de producto exterior “dopado”, lo que hace que pierdan toda esperanza en seguir gestionando sus explotaciones de forma rentable.
Pero olvidan que si desapareciese el olivar de las comarcas que económicamente dependen de ello, desaparecerá con ello cualquier esperanza de supervivencia de nuestro mundo rural.
La pregunta que muchos nos hacemos es ¿no sería más lógico y conveniente ubicar estas plantas fotovoltaicas en lugares sin productividad agraria como los desiertos de Almería o Granada? Pues no, casi todas las localizaciones de estos proyectos fotovoltaicos suelen estar en zonas de olivar tradicional, donde más daño hacen. Por ello, creo que detrás de toda esta operación hay una gran conspiración, una gran obra de ingeniería social y económica diseñada por quienes dirigen y controlan el mundo y por supuesto, llevada a cabo por sus marionetas, esos que gobiernan la decadente e irrelevante Europa, esos que están apoyados por socialistas y populares.
Mientras más olivos arranquen, más se despoblará la Andalucía rural, que quedará convertida en un enorme macroasilo, poblaciones olvidadas por esta casta política traidora que nos mal gobierna.
Hay que mantener el sentido común por encima de siglas y personajes