Ahora
le ha tocado al cardenal-arzobispo de Barcelona, Lluís
Martínez Sistach,
quien
ha expresado este domingo su apoyo
al actual modelo lingüístico
de la escuela catalana, al asegurar “que éste evita la segregación
escolar y favorece la cohesión social, al tiempo que garantiza un
buen conocimiento del catalán y el castellano”. Antes también lo
hicieron el
obispo de Gerona y la Fundación Escola Cristiana.
Como
en tantas ocasiones, a lo largo de la historia, la Iglesia prefiere
arrimarse al poder aunque eso signifique alinearse con el
liberticidio y la mentira, pues en este asunto utiliza los mismos
falsos argumentos de los independentistas, en este caso también
contra la legalidad. Con estos pronunciamientos, la Iglesia de
Cataluña, apoya el incumplimiento de las sentencias del Tribunal
Constitucional y del Tribunal Supremo en materia lingüística.
Desde
mi condición de católico tengo que decir, que tanto el clero
catalán en este asunto, como el clero vasco cuando no ha apoyado a
las victimas del terrorismo, me parecen que se comportan como
auténticos delincuentes, cuyo comportamiento nada tiene que ver con
el que se supone debe seguir un cristiano y un ciudadano de un país
democrático.
La
Conferencia Episcopal debería entrar en este asunto, pues no debería
permitir que sus cardenales, obispos y sacerdotes catalanes se
posicionen con los que pisotean a diario los derechos y las
libertades individuales de los ciudadanos en materia lingüística.