Desde que el PSC-PSOE llegó a la presidencia de la Generalidad catalana con Salvador Illa, la inmersión lingüística, la represión contra los hispanohablantes y por lo tanto, la vulneración de los derechos y libertades constitucionales han aumentado considerablemente. Se nota que los de Sánchez tienen que demostrar a diario que son más totalitarios y antiespañoles que sus socios independentistas.
El presidente de la Generalidad, Salvador Illa, ha reafirmado su compromiso con la imposición del catalán, impulsando un notable endurecimiento de las sanciones lingüísticas en el comercio. Durante 2023, la Agencia Catalana de Consumo aplicó 261 multas a pequeños negocios por no garantizar el uso del catalán en la atención al cliente o la rotulación, recaudando un total de 496.920 euros, lo que supone un aumento del 340% respecto al año anterior. Según Illa, estas medidas buscan «proteger los derechos lingüísticos de los catalanohablantes» y asegurar la presencia del idioma en todos los ámbitos de la esfera pública.
Incluso se ha puesto en funcionamiento un buzón de denuncias lingüísticas en localidades como Vic y Manresa. Este mecanismo permite a los ciudadanos señalar de forma anónima a los establecimientos que no utilicen el catalán en su cartelería o atención al cliente. Esta medida fomenta el señalamiento público y la división social al más puro estilo nazi.
El Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) ha votado una resolución que prohíbe el uso del español durante los recreos y actividades extraescolares de los colegios de la región; todo ello bajo el pretexto de “extender la vehicularidad de la lengua catalana en el ámbito de las actividades extraescolares y del deporte de base y el ocio”. El PSC pretende además desafiar una sentencia judicial que estipula que al menos debe utilizarse un 25% de idioma español en las escuelas catalanas, mientras el Tribunal Constitucional dicta una resolución definitiva sobre el asunto.
También en la Sanidad, la Generalidad ha dejado sin plaza fija a 212 sanitarios por su nivel de catalán, en este caso, con la ayuda de los amigos de Feijóo, la UGT, sindicato que se dedica a señalar a profesionales valiosos que se ven obligados a regresar a sus comunidades de origen, donde no se enfrentan a barreras lingüísticas. Esta situación evidencia las tensiones entre la experiencia profesional y los requisitos lingüísticos, dejando a numerosos sanitarios con un futuro incierto y a Cataluña enfrentándose a la pérdida de trabajadores cualificados.
Pero en otros campos, Salvador Illa, también demuestra lo peligroso que es un socialista con poder político. Salvador Illa, asume las palabras de su predecesor, Pere Aragonés “No hace falta que los musulmanes se integren en Cataluña porque son Cataluña”.
Mientras esto pasa en Cataluña y solo es combatido por VOX, los del PP hacen lo mismo en Baleares, llevan décadas haciéndolo en Galicia, la presidenta pepera de Extremadura nos habla de eso que llama “extremeñu” y el presidente andaluz, Juanma Moreno (PP), va de andalucista pretendiendo potenciar el inexistente “andaluz”. Vaya PP, vaya oposición a los desmanes del PSOE, cada vez se parecen más en el afán de Feijóo de pescar votos en todos los caladeros, aunque al final lo único que conseguirá será perder los de una derecha social harta de que le tomen el pelo.
Una vergüenza a todos los niveles
Juro cumplir y hacer cumplir la constitución. Ja,ja ja.