Es muy difícil que una
mentira se pueda mantener en el tiempo, y eso ocurre con las cuentas de nuestra
Seguridad Social. Muchas veces nos han dicho miembros del gobierno de turno,
que no debemos preocuparnos, que nuestras pensiones futuras están garantizadas,
que la Seguridad Social no corre peligro. Conociendo ahora sus cuentas eso
empieza a no estar tan claro.
En la actualidad hay 26.000
afiliados más a la SS que cuando accedió el PP al poder, y en cambio, la SS
recauda 350 millones menos cada mes, consecuencia de que cada vez los salarios
son más bajos, porque las bases de cotización son más bajas, y también, por el
enorme crecimiento de los contratos precarios y a tiempo parcial, contratos que
cotizan mucho menos.
Es muy preocupante que el
sistema público de pensiones vaya a arrojar un déficit este año de 15.000
millones, exactamente igual que el ejercicio anterior.
Parece evidente que el
sistema hace aguas y es urgente reformarlo, aunque conociendo a nuestros
políticos ¿alguien piensa que alguno se va a atrever a coger un problema tan
incómodo por los cuernos? más bien parece que optarán por lo de siempre,
dejarle el marrón al próximo que venga y así sucesivamente hasta que esto
explote, pues nadie duda de que si cada vez hay más pensionistas y cada vez
trabajan menos personas, algo habrá que hacer.
Y es que “la mentira tienen
las patas muy cortas” como dice el conocido dicho, al final van a tener razón
los que dicen que el paro no ha descendido, pues sostienen que entre los que
han emigrado y los que han desistido de buscar empleo, le han hecho un gran
favor a Rajoy, además de afirmar que lo que se ha hecho es repartir las horas
de trabajo entre más personas, y que si se contabilizaran todas las horas
semanales que cotizamos los españoles y las dividiéramos por cuarenta,
posiblemente nos llevaríamos una gran y triste sorpresa.
No hay que ser ningún
experto para entender el gran desequilibrio que tiene el sistema entre ingresos
y gastos, el sentido común nos dice que reformarlo es inaplazable, pero
teniendo en cuenta que el sentido común es el sentido que más escasea en
nuestros políticos, empezamos a ver el futuro con nubarrones muy negros.
