Un Evole extasiado, ha
entrevistado a Arnaldo Otegui, a un líder terrorista necesitado de que
profesionales sin escrúpulos blanqueen su imagen.
Estamos hablando de un
personaje que acaba de manifestarse por las calles de Bilbao compartiendo
aplausos, abrazos y sonrisas con quienes asesinaron y con quienes justificaron
esos asesinatos.
El único mérito de Otegui
para ser entrevistado, es el de haber participado en algo que ha provocado casi
mil muertos, miles de heridos, y mucho dolor. El de haber formado parte de lo
más sangriento de nuestra historia reciente.
Evole se licuaba en su
presencia, tenía esa cara que pone uno cuando está teniendo un sueño erótico,
al borde del orgasmo. El problema es que lo hacía frente a un hombre que tiene
las manos manchadas de sangre.
Evole ha recibido muchas
críticas, pero muchas menos que si hubiera entrevistado a una víctima del
terrorismo, porque para eso si que hay que ser valiente en estos días. Porque
vivimos en una sociedad que pretende hacerlas invisibles, ya que el solo verlas
les hace sentirse culpables de la constante y gran injusticia que se comete con
ellas.
El Otegui de hoy no se ha
ablandado lo más mínimo, les transmite a los terroristas etarras que “ni
arrepentirse ni delatar”. En cualquier país civilizado de este mundo, este
personaje se pudriría en la cárcel, aquí por el contrario, muchos de los que
aspiran a gobernarnos/esclavizarnos lo denominan hombre de paz.
Esa sociedad española
abducida por los medios, ha perdido por completo la capacidad de diferenciar
entre el bien y el mal, y así nos va, queridos amigos.
