Cuando se suponía, que Pedro
Sánchez, iba a comparecer para dar cuenta de las negociaciones sobre el Brexit,
y sobre la venta de armas a Arabia Saudí, los partidos constitucionalistas, PP
y Ciudadanos, esos que sienten el aliento de Vox en su pescuezo, convirtieron
la sesión en un escenario perfecto para intentar parar la sangría de votos que
sufren con destino al partido de Santiago Abascal.
Tengo que decir, que en todo
lo que le espetaron Casado y Rivera a Sánchez, llevaban razón, pero también es
cierto, que sobreactuaron sabedores de que se juegan su futuro político. Lo
cierto es, que ayer, varios intervinientes nombraron a Vox, algo curioso y que
nunca había sucedido antes, que un partido sin aún representación parlamentaria
reciba tanta publicidad gratuita en la sede de la soberanía nacional. La gran
pregunta es, si Casado y Rivera, dicen ahora eso y en ese tono, solo para
retener votantes o sí, por el contrario, de verdad lo creen y lo sienten.
En el Congreso, nunca se
habían visualizado tanto las dos Españas, esa que defiende a la Nación, y esa
otra canalla que quiere destruirla. El PSOE se ha desvinculado por completo del
bloque constitucionalista al estar la presidencia de Pedro Sánchez en manos de
la basura antiespañola que le llevó a La Moncloa.
Pedro Sánchez montó en
cólera, cuando le dijo Casado que era partícipe de la estrategia golpista del
nacionalismo, y le exigió una rectificación, en cambio, cuando el portavoz de
ERC acusó a Casado de querer fusilar a los independentistas, mantuvo un
silencio cómplice.
Los debates parlamentarios
soporíferos han pasado a mejor vida, desde ahora hasta las elecciones, seremos
espectadores de refriegas parlamentarias, en las que el Partido Popular y
Ciudadanos modularan sus intervenciones, en función del trabajo diario que haga
Vox en el exterior del hemiciclo, algo insólito en nuestra democracia.
