El Partido Popular sabe
perfectamente, que abrir el debate de la reforma de la Ley Electoral a escasos
meses de unas elecciones generales es absurdo, pues al tratarse de una
cuestión, de gran calado y consecuencias, la lógica dice que debe hacerse al
comienzo de la legislatura.
Estamos ante un asunto del
que se lleva hablando mucho estos últimos años, pues nuestra ley electoral
impide que lo que votan los ciudadanos se vea representado proporcionalmente en
las instituciones.
Pero es que a la ciudadanía
ya no nos vasta con eso, nosotros lo que queremos realmente es votar
directamente a nuestro, presidente o a nuestro alcalde, algo a lo que se niegan
en rotundo los viejos partidos.
Que nadie dude, que lo que
pretende la partitocracia con esta reforma de la Ley Electoral que pretenden
modificar a medio plazo, es simplemente blindarse ellos, pues hablar de
segundas vueltas y de que gobierne la lista más votada, va en esa dirección.
Pero es que todo es mucho
más sencillo, sin listas abiertas no hay auténtica democracia. Los ciudadanos
debemos ejercer nuestro derecho a voto marcando con una cruz a nuestros
candidatos preferidos, tras el recuento, el candidato que haya obtenido más
cruces, más apoyos, es el presidente o el alcalde, y así sucesivamente hasta
completar el número de diputados o concejales. De esta manera, siempre será
alcalde el más votado por los ciudadanos.
Con este sistema, los
elegidos le deben su cargo a quienes les votan, a los ciudadanos, y mucho menos
a su partido, por ello, los partidos se niegan, pues perderían poder, ellos
pretenden que sigamos votando siglas y que los elegidos le deban siempre al
aparato del partido el favor por haberles puesto en ese lugar de la lista, lo
que les permite disfrutar de una serie de privilegios.
El PP y el PSOE nos la
quieren jugar, por ello, los ciudadanos debemos estar alerta e impedir el nuevo
fraude que tienen pensado perpetrar.
