Bajo la excusa de que se desinforma, distintos gobiernos del planeta, democráticos y poco o nada democráticos, se han puesto todos de acuerdo en erigirse como únicos poseedores de una supuesta verdad que pretenden imponer a todo aquel ciudadano que disienta de ella y piense que la verdad es otra muy diferente, la manera, imponer una férrea censura en las distintas RRSS que controlan, casi todas, las excepciones: X, Telegram y poco más.
En Francia han detenido a Pavel Durov, fundador y CEO de Telegram sin informar del porqué. X ha cerrado sus operaciones en Brasil al haber amenazado el ministro del Supremo Tribunal Federal brasileño, Alexandre de Moraes, con arrestar al representante en ese país de Elon Musk si no implantaba la censura. En Australia, su gobierno ha aprovechado la publicación en X del video del apuñalamiento de un obispo para censurar contenidos.
El dictador venezolano, Nicolás Maduro, profiere amenazas durísimas contra X por publicar los videos que le desenmascaran a él y a sus esbirros.
En Irlanda y en Arabia Saudita sus gobiernos prohíben en RRSS los memes que consideren malintencionados desde su más absoluta subjetividad.
Nuestro Gobierno ha anunciado una ley contra la “desinformación”, es decir, contra lo que no le gusta a Sánchez y a sus cómplices que se conozca.
Los gobiernos de Alemania, Japón, Indonesia e Italia ya prohíben compartir memes políticos y críticos.
El gobierno de Nueva Zelanda ya cierra webs por “desinformación” y el del Reino Unido ya arresta también a ciudadanos por difundir supuesta “desinformación”.
El gobierno nigeriano ha aprobado penas de cárcel por publicar contenidos “perturbadores”.
En Rumania, Méjico y Hong Kong ya se sanciona por publicar contenidos críticos. Hasta el gobierno canadiense ha propuesto leyes contra el humor digital.
Los gobiernos de Turquía, India, Filipinas y Pakistán detienen y bloquean RRSS por compartir post satíricos.
Los gobiernos de Egipto, Colombia y Siria persiguen y arrestan a quien ellos llaman activistas digitales.
En Singapur y en Malasia controlan y aprueban prisión por difundir memes virales.
Los gobiernos de Rusia y China ejercen la más absoluta censura sobre las RRSS que allí operan.
La propia Unión Europea ha amenazado a Elon Musk por no colaborar con ellos al negarse a implantar la censura en su red social.
Al final, se ha llegado a un punto en que los comportamientos de los países considerados democracias avanzadas se parecen demasiado a los que no son ni siquiera democracias. Es evidente, que la libertad va siendo poco a poco erradicada de nuestras sociedades. No sé vosotros, pero todo esto que ocurre me produce bastante desasosiego por el futuro que nos espera a nosotros y a nuestros hijos. Todo eso que ha ido apareciendo desde hace décadas en las llamadas películas distópicas y que parecía tan lejano, parece que en muy poco tiempo va a formar parte de nuestra vida real. Al final, no solo los abuelos de hoy han vivido mucho mejor que sus hijos y nietos, sino que también han disfrutado de más libertad, increíble pero cierto.