Mientras muchos católicos españoles conocen perfectamente la situación planteada en España y en Europa ante la llegada masiva de inmigrantes ilegales portadores de culturas incompatibles con la nuestra y la progresiva islamización de nuestro continente, asoma la patita la jerarquía eclesiástica, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, para sumarse al “efecto llamada” ofreciéndose como mediadora para regularizar a otro medio millón de ellos, diciendo que “Proponemos a los dos grupos políticos mayoritarios en las Cortes Generales que se reúnan para afrontar el problema e impulsar la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que llegó al Congreso de los Diputados”.
Lo curioso es que, Luis Argüello, ha lanzado la siguiente pregunta: “Ante la situación de estos miles de personas, especialmente niños, enfermos, trabajadores, ¿qué hacer, expulsarlos a todos o abordar la manera de regularizar su situación?”, cuando lo que todos vemos por TV son cayucos llenos de varones en edad militar en un 90%.
Y esto sucede mientras muchos católicos españoles se han movilizado frente a las puertas de la Conferencia Episcopal, en la calle Añastro, para protestar contra lo que consideran una traición de los obispos por su actitud ante el futuro del Valle de los Caídos, por su descarado colaboracionismo con el Gobierno en la resignificación del emblemático enclave. Uno de los carteles más llamativos señalaba tanto a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, como al cardenal arzobispo de la capital, José Cobo, a quien atribuyen un papel clave como mediador entre el Ejecutivo de Pedro Sánchez y el Vaticano en todo el proceso. En los muros cercanos al lugar también han aparecido pintadas acusando a los obispos de “vender a Cristo por 30 monedas”, aludiendo a una supuesta claudicación ante el poder político. Estas expresiones de malestar reflejan un creciente sector de fieles que considera que la Iglesia ha cedido demasiado terreno en cuestiones que consideran sagradas.
La protesta coincidió con la celebración de la Plenaria de los obispos, donde ni el presidente del episcopado, Luis Argüello, ni el nuncio apostólico, en su intervención de despedida, han hecho alusión alguna a la polémica del Valle. Silencio que ha sido interpretado por muchos manifestantes como una muestra de connivencia o indiferencia por parte de los responsables eclesiásticos. Lo cierto, es que han cedido ante Sánchez y han facilitado la salida del prior Santiago Cantera.
A tenor de todo esto, la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos (ADVC) ya habla de «Vergonzante claudicación» de la Iglesia y califica como «desafortunado» el comunicado de la Archidiócesis de Madrid ante el relevo de Cantera. «Los antecedentes les delatan. Las cesiones hechas hasta ahora denotan su vergonzante claudicación y su falta de convicción», aseguran desde la entidad en una nota de prensa.
«El Papa Francisco, bajo cuyo pontificado se ha producido el mayor cisma y apostasía de los últimos tiempos, y la politización de la Iglesia con su simpatía declarada por los regímenes de izquierdas, harán que la jerarquía eclesiástica siga cediendo hasta la indignidad», añaden.
«Han consentido las exhumaciones de las tumbas de Franco y José Antonio, la violación de la basílica, la profanación de los osarios y el cese del prior P. Santiago Cantera. Y seguirán cediendo. El Gobierno tiene más fe en sus ideas que ustedes en las suyas. ¿Aún no saben que esto no es un asunto político, sino una cuestión de odio? ¿Siguen dispuestos a negociar bajo estas circunstancias? Los predecesores de este Gobierno que asesinaron en España a trece obispos, siete mil religiosos e innumerables laicos a causa de su fe no hace muchos años, pretenden ahora reescribir toda la historia y dinamitar todo recuerdo de sus fechorías precisamente en la propia basílica del Valle de los Caídos para más inri».
«La iglesia tiene la obligación de velar por los restos de todos los enterrados y especialmente de los beatos y de los mártires que allí reposan. En la tumba de Shakespeare, en la Iglesia de la Santísima Trinidad, figura la siguiente inscripción: “Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar en el polvo aquí encerrado. Bendito sea el hombre que respete estas piedras y maldito el que remueva mis huesos”.
«El Valle de los Caídos es una gloria para los católicos y la Iglesia. Nos pertenece a todos y la jerarquía eclesiástica no puede disponer de esta magnífica basílica a su antojo ni utilizarla como moneda de cambio. Este recinto sagrado no puede ser compartido con fines diabólicos», concluye la ADVC.
Una vergüenza para todos a todos los niveles de la sociedad
Todo previsto Alejandro. Hace unos días he pedido cita para un notario y cambiar mi testamento de Cáritas a las Hermanas de la Cruz. Una conocida en paro acudió a una Cáritas parroquial y le dijeron que primero los inmigrantes. Una vidente dijo que 40 años antes del 2000 Satanás se haría con el mundo y acertó.