No cabe duda de que la visita del Papa de Roma a un país con la tradición católica de España, es siempre una buena noticia, pero también es cierto, que en estos momentos, España se encuentra inmersa en una invasión migratoria sin precedentes propiciada por su propio Gobierno y por ello, los católicos españoles tienen gran curiosidad por saber qué opina el Papa al respecto, máxime cuando un importante porcentaje de esos inmigrantes ilegales proceden de países islámicos y por ello, son portadores de una cultura absolutamente incompatible con la nuestra, además de que la gran mayoría de ellos tiene nulo interés por integrarse.
Nos encontramos en una disyuntiva bastante complicada ¿Qué es lo que debe primar en un católico? ¿La defensa y la aplicación a rajatabla de esos valores cristianos que a todos nos han enseñado de pequeños o la defensa de nuestra civilización, la cristiana?
El presidente argelino, Houari Boumédiène, durante un discurso en las Naciones Unidas en 1974 dijo una frase que todos los occidentales deberíamos conocer: «Un día, millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria».
La pregunta es si el Santo Padre a la hora de hablar, debe tener en cuenta esto o no. Por eso digo que el tema no es fácil, aunque por estar de plena actualidad el tema de la inmigración es sin duda el que más interés despierta. De hecho, su visita a Canarias está planificada sin duda por ese motivo.
Por todo ello, personalmente, siempre he sido partidario de que cada nación debería tener la libertad de decidir de donde quiere recibir inmigrantes. En nuestro caso está muy claro, de hispanoamérica, de esos cuyos antepasados fueron españoles y comparten con nosotros la misma lengua y las mismas raíces cristianas.
Lo suyo es esperar y opinar tras escuchar lo que nos diga León XIV.
Debería ser totalmente coherente, pues debería defender los valores de España y de los españoles de a pie, no los valores de una élite mundial