Llevo ya muchos años
combatiendo la corrupción política, tanto en los casos que me afectaban
directamente, y por los que pagué un caro precio personal, como por esa gran
corrupción de la que justamente ahora se están celebrando algunos juicios.
Tengo que reconocer, que me cuesta bastante entender el distinto tratamiento
mediático que se les da a unos casos y a otros.
Mientras que al caso Palau
(CDC) y al caso Gürtel (PP) les están dando una gran cobertura mediática, y día
sí y otro también, interesados tertulianos y periodistas se rasgan las
vestiduras locos de indignación, vemos como en el caso de los ERE todo es
distinto, casi todos intentan que pasé desapercibido, cuando curiosamente y con
diferencia, es el más sangrante, tanto en la cuantía sustraída como en el
procedimiento empleado. Para algunos, parece que tener carnet de un partido
socialista o comunista, te da “derecho de pernada” en lo de la mangancia al ser
uno de esos que supuestamente, eran o defendían a los pobres, por supuesto,
nada que ver con la actual realidad, pero la supuesta “superioridad moral de la
izquierda” se la cree hasta esta derecha acomplejada que padecemos.
Van seis sesiones ya del
juicio de la pieza política del caso ERE, ese que ha sentado en el banquillo a
22 ex altos cargos autonómicos socialistas, entre ellos, los ex presidentes
Chaves y Griñán. Ya hasta se pone en duda que la Junta de Andalucía ideara y
mantuviera durante una década un sistema delictivo de financiación, concesión y
pago de ayudas a empresas en crisis. Que a estas alturas, se pueda poner en
tela de juicio que hubo una asociación ilícita de todos los acusados, nos da
una idea de cómo puede acabar este juicio. Incluso el Ministerio Fiscal se ha
aliado con la administración autonómica más corrupta de España.
La jueza Alaya tuvo claro
desde el primer momento de la existencia de una trama criminal dentro de la
propia Junta de Andalucía, por ello, entorpecieron su trabajo, la acosaron y la
apartaron del caso. Su sustituta, desmontó su trabajo, y ahora, visto lo visto,
lo mismo solo condenan “a la limpiadora y al conserje” por los mil millones distraídos, la poca vergüenza,
impera en nuestra sociedad.
