El Gobierno insiste en la falsedad de que la inmigración sostiene el sistema de pensiones español, cuando la realidad es que la inmigración actual no sólo no garantiza la sostenibilidad de las pensiones, sino que genera un saldo fiscal negativo millonario y aumenta la presión sobre los servicios públicos.
Hablemos del impacto en el mercado laboral. Nueve de cada diez nuevos empleos creados tras la pandemia han sido ocupados por inmigrantes, en su mayoría en sectores precarios. Además, más de la mitad de los extranjeros extracomunitarios (53%) está en riesgo de pobreza frente al 16% de los españoles, lo que multiplica la dependencia de subsidios, vivienda social, sanidad y educación públicas.
Solo hay que calcular cuánto aporta un inmigrante medio en impuestos y cotizaciones a lo largo de toda su vida laboral y cuánto recibe en pensiones, sanidad, educación y ayudas sociales. La diferencia entre ambas magnitudes determina el saldo fiscal neto y con los inmigrantes es claramente negativo y perjudicial para nosotros porque la mayoría de los inmigrantes en España se concentran en empleos de baja remuneración y alta dependencia de servicios públicos. Sólo los inmigrantes altamente cualificados, con salarios superiores a 45.000€ anuales durante toda su vida laboral, alcanzan una aportación positiva, y representan una minoría dentro de los flujos migratorios actuales. Hablamos de un patrón que se repite en toda Europa.
No nos dejemos engañar por este Gobierno canalla, su relato queda desmentido por los datos. La inmigración en España ni sostiene las pensiones ni el Estado de Bienestar, los debilita con déficits estructurales, presión sobre los salarios y sobrecarga en los servicios públicos.
La inmigración, tal y como está hoy en España, no contribuye a aliviar el problema fiscal derivado del envejecimiento poblacional. Al contrario, lo agrava. Todo lo que no sea llevar a cabo fuertes medidas par fomentar la natalidad española, va contra nuestros intereses y contra el futuro de nuestros hijos.
Los que tienen como meta llevar a cabo la sustitución poblacional y acabar con nuestra civilización, lo tienen claro mientras que una parte importante de nuestra sociedad continúa narcotizada, son zombis que se creen todas las milongas que les cuentan los vendidos medios de comunicación.
Es una triste realidad