Pretender
a estas alturas, que PP y PSOE firmen un Pacto contra la corrupción,
es como si le encargaran a los cárteles de la droga legislar contra
el narcotráfico.
El
Partido Popular, tras destaparse la corrupción de los suyos, ha
hecho el ofrecimiento al PSOE, Rubalcaba ahora mismo no está por la
labor pues pretende sacarle el máximo rédito político posible a
los problemas actuales de su adversario.
No
tengo ninguna duda de que la mayoría de los ciudadanos desearíamos que
de una vez por todas los partidos políticos se tomaran en serio el
tema de la corrupción y pactaran legislar para erradicar esa lacra.
El problema está en que yo no me lo creo y sería muy cruel que
esperanzaran a la ciudadanía protagonizando el paripé consiguiente.
Ni
populares, ni socialistas, ni comunistas, ni nacionalistas, tienen
voluntad ni legitimidad para abordar con seriedad la erradicación de
la corrupción política, pues todos ellos están aquejados de
metástasis por corrupción, solo los nuevos partidos, UPyD de Rosa
Díez y Ciudadanos de Albert Rivera, el propio Partido Andalucista y
algún otro, son creíbles por su mensaje de regeneración
democrática y por no estar salpicados por casos de corrupción.
PP
y PSOE, nos han demostrado sobradamente, que ambos quieren seguir
teniendo a la Justicia dependiente del poder político, sin una
Justicia independiente es imposible acabar con la corrupción
política, nadie actúa enérgicamente contra el partido que le ha
puesto en el cargo; ambos partidos también se niegan a implantar las
listas electorales abiertas, otro requisito imprescindible para que
los ciudadanos, tengan al menos la oportunidad de elegir individualmente a
aquellos candidatos que ellos consideren mas honestos y censuren a
quienes consideren deshonestos; con las listas abiertas, la
ciudadanía podría jubilar de la política a mucho “trincón”.