Cuando después de lo que está ocurriendo en la política española, cuando después de lo que están perpetrando, Sánchez y su Gobierno, junto a la mayoría legislativa que ha conformado, no se percibe en la mitad de los ciudadanos un especial nerviosismo, lo único que demuestra, es la falta de cultura democrática de la población, unos ciudadanos a los que el bipartidismo convenció de que instalarse en la amnesia política es lo que menos problemas ocasiona, una parte importante de la sociedad que parece desconocer el peligro que puede llegar a suponer la ruptura del modelo constitucional que puso en marcha Zapatero, que no impidió el PP de Rajoy y que Sánchez ha acelerado.
Hay que ser muy ingenuo para seguir pensando, que un golpe de Estado es “la destitución repentina y sustitución por la fuerza de quien ostenta el poder político”. Eso era así en el pasado, ahora, el socialismo lo hace de otra manera, pues utiliza medios inconstitucionales sin seguir el procedimiento establecido por nuestra carta Magna ya que es consciente de que nunca gozará de la mayoría parlamentaria cualificada necesaria que establece la propia Constitución para hacer esos cambios que pretende y que por ello los hace “por la puerta de atrás”.
Personalmente, no tengo ninguna duda de que estamos inmersos en un Golpe de Estado, perpetrado por el Gobierno de Sánchez y por todos esos partidos que no solo odian profundamente a España, si no que pretenden destruirla como Nación.
Tenemos muchos ejemplos de ello, como la amnistía a los golpistas separatistas y ahora, el intento de romper el concierto territorial constitucional en beneficio de Cataluña, lo que supone, en lo económico y social, el desmantelamiento por la puerta de atrás del orden institucional español.
Ya hemos hablado del Gobierno de traidores, de la canalla parlamentaria que les apoya, del pueblo español, pero ¿y los partidos de la oposición?
El Partido Popular, con sus muchos errores, se ha convertido en el cómplice necesario, con sus cesiones vestidas de negociaciones, para que los golpistas hayan colonizado casi todas las instituciones del Estado. Por otra parte, los de Feijóo, cada vez hacen suyas más políticas socialistas, actitud que es la más cómoda para ellos pero que puede condenarnos, su cobardía y su voluntad manifiesta de que no los comparen con VOX la está utilizando la izquierda para tener maniatados a los populares.
VOX, por su parte, es el único partido que lleva avisando de lo que pasaría, que combate siempre que puede con los instrumentos legales de que cualquier partido dispone pero que, al no disponer de medios de comunicación propios, tiene mucho más complicado que los otros hacer llegar su mensaje a la ciudadanía, pero no es solo eso, es que los medios de PP y PSOE, solo difunden de los de Abascal noticias negativas y mensajes tergiversados.
Ante está situación, resulta incomprensible comprobar como la mayoría de los españoles siguen a lo suyo sin ver el peligro que a todos nos acecha y que de seguro marcará nuestra vida y la de nuestros descendientes.