¿Pero de verdad llegó a
pensar alguna vez, Pablo Casado y los cerebritos del Partido Popular, que
llevar esos nuevos “Pactos de La Moncloa” que pretende Sánchez a sede
parlamentaria, mediante la llamada “Comisión para la reconstrucción social y
económica tras el Covid-19”, iba a suponerle a nuestra democracia algo positivo?
La Comisión ya ha sido
creada, pero bajo el férreo y absoluto control del PSOE y de Podemos, y va a
servir para que Pedro Sánchez salga indemne de la crisis y de la masacre
provocada, como un líder blanqueado políticamente de sus errores de gestión,
sin ninguna autocrítica, y por supuesto, aclamado por quienes conforman ese
dañino Frente Popular de la anti España.
Estoy convencido que, la
inclusión en la Mesa de la Comisión, de Enrique Santiago, secretario general
del Partido Comunista de España, quien en su día fue representante de la
narco-guerrilla de las FARC en las conversaciones de paz de La Habana, y que consiguió
que el narcotráfico de las FARC no fuera considerado un crimen, sino una forma
de financiar su lucha política, ha sido un guiño de Sánchez a esa chica que lo
pretende de nombre Inés, esa que aspira con su terminal partido a sustituir a
los comunistas como compañeros de cama.
Cualquier comparecencia
incómoda pedida por la oposición en dicha Comisión, será vetada, pues los
social-comunistas, impedirán que se
pueda producir cualquier tipo de debate, ningún miembro del Gobierno rendirá
cuentas ante una Comisión que nace inservible y que se convertirá en un
aquelarre de demagogia y propaganda gubernamental.
Mientras que en Italia eligen
para liderar la recuperación económica a Vittorio Colao, MBA en Harvard, ex CEO
de Vodafone, y asesor principal de General Atlantic, nosotros elegimos para
presidir la Comisión a Patxi López, que no llegó a acabar la carrera y lleva en
política desde los 16 años, vamos, un mindundi profesional de la política.
