La infamia preside la
realidad política de nuestro país. Esta semana ha ocurrido algo impensable en
cualquier país de nuestro entorno, y como siempre, protagonizado por los
podemitas.
El ayuntamiento socialista
de la localidad asturiana de Siero, invitó al padre de Leopoldo López, ese
preso político que permanece aislado en una sucia y oscura cárcel venezolana,
la de Cabo Verde, desde febrero de 2014.
El padre del demócrata
encarcelado fue invitado por el consistorio para mostrarle su apoyo a los
presos políticos, cuando Leopoldo López Gil salió al balcón del ayuntamiento
recibió un sonoro abucheo y una sonora pitada, por parte de los miembros del
partido Somos Siero, franquicia de Podemos en la localidad, quienes incluso se
atrevieron a proferirle insultos como “asesino”, “asqueroso” o frases como
“ojalá se muera tu hijo”, algo que al conocerse ha producido auténtico estupor
a nivel mundial.
Siempre he sostenido, que
las personas son libres de pensar como les plazca y de votar a la opción
política con la que más se identifiquen, pero está claro, que hoy por hoy,
votar a Podemos es identificarse con todos los bochornosos actos que
protagoniza. Si se está contra los terroristas, no se puede votar a Podemos, y
si se está por la democracia y la libertad, no se puede estar con un partido
que apoya a un régimen, el venezolano, que encarcela a todo aquel que expresa
una forma de pensar contraria a la dictadura bananera que oprime a su pueblo.
Fijaros como ha sido el
escándalo, que el propio Iñigo Errejón, sabedor del daño electoral que este
hecho podría causarles, ha tratado de desmarcarse de lo protagonizado por sus
camaradas de Siero realizando unas declaraciones.
El problema de Podemos, es
que al querer sumar a mucha gente para aumentar sus votos, ha permitido que
entren en su casa, lo peor de lo peor. Lo positivo de estos hechos, es que a
muchos les abrirá los ojos, y se darán cuenta de que es una opción tóxica.
