Entre todo lo que salió antes de Sánchez, su familia y su entorno, y está saliendo ahora sobre Zapatero, España esté inmersa en un bochorno generalizado. Muchos piensan que esto le afecta sobre todo a quienes votan al PSOE, aunque personalmente pienso que este asunto ya ha trascendido las adscripciones políticas y se encuentra en un nivel muy superior.
Hace 95 años llegó la II República, muchos la recibieron esperanzados, pero al poco tiempo empezaron a darse cuenta de que la esperanza se convirtió en una amenaza que acabó desencadenando la guerra civil. Casi medio siglo después llegó la Transición como paso a la democracia y de nuevo, aún más ciudadanos la recibieron esperanzados. Si el PSOE tuvo un papel protagonista en la debacle criminal republicana, ahora es de nuevo el principal protagonista de esta democracia que nos decían consolidada y que parece cada vez más cercana a necesitar cuidados paliativos.
Zapatero, ese que hasta hace muy poco era la referencia de su partido, es un político que confundió influencia con impunidad, diplomacia con complacencia y liderazgo con propaganda. Su nombre aparece hoy ligado a un tsunami de escándalos, querellas e imputaciones que han golpeado de lleno su credibilidad y han dejado su prestigio en ruinas.
Lo que antes nos vendían como gestos de mediación hoy se leen como complicidades políticas, lo que antes nos vendían como interlocución internacional hoy se percibe como cercanía peligrosa con regímenes autoritarios y redes de poder oscuras. Y por eso su figura ya solo inspira rechazo y una profunda deslegitimación pública.
Lo de Zapatero ratifica que España se encuentra secuestrada por esa mafia corrupta, que empobrece a los españoles y promueve la invasión migratoria y aunque Pedro Sánchez esté dispuesto a hacer todo lo legal y lo ilegal para permanecer en el poder y a utilizar todos los medios a su alcance para continuar teniendo secuestrada nuestra casi fallida democracia, aunque cada vez lo tiene más difícil.
Hace cinco años, Zapatero, pronunció una de esas frases lapidarias que pasarán a la historia: “Ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. Pues bien, leed íntegramente el auto del juez Calama y definid vosotros qué es el socialismo.
La frase de Zapatero resume con toda plenitud la inmundicia moral en la que está sumido el socialismo, su abismal degradación ética y la gigantesca hipocresía que rezuma un partido que se comporta más como una mafia que otra cosa. Las joyas de Zapatero son eso, todo un retrato de época, el rostro del actual PSOE y la expresión más obscena de su verdadero ideario. No es que tengan muy poco y estén dispuestos a dar mucho, sino que han robado mucho y, como Zapatero, tenían el botín escondido.
Gracias a Trump que aprecia al pueblo español Tiene que ser alguien de fuera, quien ayude a los españoles